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INVESTIGACIÓN/ RECETAS

Fermentados: yogur

Por Pipi Yalour 

El yogur es la forma más usual de leche fermentada y el primer fermentado que hice en mi casa. Tengo que confesar que siempre lo hago a ojo y siempre sale bien. Me puse a ver el tema temperaturas y cantidades más en detalle para poder compartir una receta apta para quienes no tienen espíritu amish.

Actualmente veo que en coctelería estamos volviendo a buscar texturas finales que sean cremosas, y explorando distintas materias primas para lograrlo. Así que me pareció un buen momento para sumar info a este #ProyectoFermentados.

Información muy básica

Las bacterias que transforman la leche en yogur son termofilicas. Es decir que se activan a temperaturas altas (43 a 46 grados Celsius) y debemos crear un entorno cálido para propiciar su crecimiento.

Para hacer yogurt necesitás un cultivo. Podés empezar con cultivos comprados en una dietética o directamente con yogurt natural comprado. Jamás de los jamases compré cultivo y trabajé a partir de eso, siempre uso como “iniciador” yogur natural.

Cabe destacar que cuando usamos como iniciador un yogur comprado y hacemos una tanda de yogur casero, podemos reservar una parte para usar como iniciador en la próxima tanda. Esto funciona en líneas generales para 3 o 4 generaciones. Es decir, que podemos reutilizar nuestro yogur como iniciador y que siga teniendo fuerza en 3 o 4 tandas de yogur.

La proporción de iniciador que necesitamos cuando trabajamos con fermentados de leche es aproximadamente del 5%. Esto significa que por cada litro de leche que queramos convertir en yogur vamos a necesitar algo así como dos cucharadas soperas de yogur iniciador.

Si bien a priori parece que usando más cantidad de iniciador vamos a lograr mejores resultados, en verdad las bacterias se esfuerzan más cuando son menos.

¿Cómo hacerlo?

Hay gente que utiliza métodos mucho más sofisticados que yo para esto. En verano es muy fácil hacerlo y en invierno sólo necesitás prestar atención a dejar la mezcla de leche y yogur en un lugar cálido. Si vivís en un lugar muy frío capaz necesites poner agua a 40 y pico de grados adentro de una conservadora y poner el recipiente con la mezcla de leche y yogur ahí, tapar todo y esperar.

Insumos necesarios:
1  litro de leche
3 cucharadas soperas de yogurt natural

Herramientas necesarias:
Batidor de alambre
Hornalla
Repasadores
Recipiente para más de un litro con tapa
Recipiente de vidrio limpio donde almacenar el resultado

Paso a paso: (hay una versión abreviada más abajo)

  1. Sacar el yogur de la heladera para que tome temperatura ambiente
  2. Calentar la leche lentamente hasta que llegue a 80 grados y apagar la hornalla.
  3. Esperar a que la leche se enfríe, tiene que estar a temperatura mamadera de bebé.
  4. Agregarle el yogur a la leche.
  5. Taparlo y envolverlo con un paño para que mantenga la temperatura
  6. Esperar 12 horas.
  7. El yogurt ya está listo.
  8. Si querés que quede más cremoso, a partir de ahí podés hacer laben, que vendría a ser yogur sin suero.
  1. Para colarlo necesitás un colador malla fina y tela de algodón, o un paño de esas servilletas que son de tela pero descartables. Ponés la tela sobre el colador y el colador sobre un recipiente a donde va a ir a parar el suero.
  2. Vertés el yogur sobre la tela y metés todo a la heladera.
  3. Si fuiste prolijo en los pasos anteriores, la mejor forma para saber qué tanto tenés que colar es medir el suero. Por ejemplo, yo uso 1 litro de leche, 1 pote de yogur de 190 gramos y descarto 250 ml de suero.

Procedimiento abreviado:

Sacás el yogur de la heladera, calentás la leche lentamente hasta que llegue a temperatura “mamadera de bebé” y le ponés el yogur adentro. Mezclás, tapás y envolvés todo en un par de repasadores. Al día siguiente si querés le sacás el suero colándolo con un colador con tela/gasa. Listo.

Receta para probar: Bollywood Lassi

Armamos este cóctel conjunto con Gise Jaime buscando hacer lassi en versión cóctel. Los lassis son bebidas sin alcohol que se consumen en India. Si bien hay muchas variedades, la estructura básica tiene yogur de cabra (las vacas son sagradas), pulpa de fruta, alguna especia, agua y menta.

1 1/2 oz Ron Añejo
1 oz Jerez
3/4 oz maracuyá
3/4 oz almíbar de vainilla 1:1
3 bsp yogur casero

Verter todos los ingredientes en una coctelera y batirlos enérgicamente. Labiar un vaso collins con una mezcla de canela y azúcar, llenarlo de hielo roto y servir el cóctel. Decorar con hojas de menta fresca.

INVESTIGACIÓN/ RECETAS

Fermentados: Kefir. Qué es y cómo hacerlo

Por Magui Caviasso de Hanky Panky

Llegué al mundo de la fermentación de manera accidentada. Estaba yendo a lo de unos amigos en el otro extremo de la ciudad, me esperaban con un asado y alguien tuvo que salir a mi rescate porque me pasé la parada del colectivo y terminé en otra ciudad. Sí, siempre me pasan cosas así.

En fin, mis amigos me dijeron “te preparamos todo para que empieces” y me dieron un frasquito con un líquido extraño y unas “cositas” adentro, otro frasquito con masa madre y un libro. A partir de eso comencé a descubrir un mundo fantástico.

La verdad nunca tuve un espíritu demasiado curioso por este tipo de procesos porque soy muy despistada y esto requiere brindarle tiempo y atención. Pero esta oportunidad se dio en el transcurso de una competencia de coctelería en la que soy partícipe y me dije que era un buen momento para aprender.

El libro de que les hablé más arriba ya figura en la nota sobre Kombucha y es “El arte de la fermentación” de Sandor E. Katz. La verdad que no tiene desperdicio porque abarca varias temáticas y despeja muchas dudas.

Pero voy a lo que me compete: el Kéfir. En este caso el de agua, ya que hay dos tipos de Kéfir.

De qué hablamos cuando hablamos de Kéfir?

Primeramente sería mejor definir qué es esto: “se trata de un cultivo bacteriano versátil que se emplea para fermentar cualquier líquido rico en hidratos de carbono”. Es una bebida algo ácida, algo dulce y levemente alcohólica llena de bacterias ácido-lácticas y que se considera en general sana y tónica.

Esto de ser “levemente alcohólico” se da sobre todo si el fermento está herméticamente cerrado, ya que esto favorece la actividad anaeróbica.

A partir de Kéfir de agua se puede fermentar todo tipo de azúcares, como la miel, jarabe de agave, jugo de frutas. A su vez se puede fermentar leche de coco, de soja, de arroz y otras leches de frutos secos como las almendras.

El kéfir requiere de un cultivo bacteriano iniciador de algún tipo y una vez puestos en marcha se auto perpetúan. Este cultivo es una comunidad de bacterias y hongos que han evolucionado y se los denomina SCOBY (sigla en inglés) que significa “comunidad simbiótica de bacterias y levaduras”. Esto es lo que había en el frasquito que me dieron mis amigos Ceci y Santi, un cultivo iniciador.

La fermentación es una “tradición” de solidaridad. Al ir alimentando y reproduciendo nódulos de kéfir vas a tener una superpoblación probablemente de éstos y por ende vas a tener la posibilidad de ir distribuyéndolos para que otras personas comiencen a adentrarse en este mundo. A mi me lo pasaron y yo seguí pasándolos.

Kéfir de leche y de agua

Como les dije al comienzo existen dos tipos de Kéfir, el de agua que es del cual les estoy hablando y su nombre tradicional es TIBICOS, procedente de México; y por otro lado el Kéfir de leche “el kéfir es una refrescante bebida de leche cultivada que se originó en la vertiente norte de las montañas del Cáucaso, y se cree que data de hace al menos 1,000 años. Las tribus populares de esta región en particular que posiblemente desarrollaron kéfir por accidente de cizalla consumieron la bebida nutritiva en grandes cantidades. Estas personas eran famosas por su longevidad, vidas largas y saludables con poca o ninguna enfermedad conocida. Una vida activa de más de cien años era común para las personas que vivían en la región donde se cultivaba el kéfir y se consumía liberalmente como parte de una dieta básica.”  (La definición viene se acá )

Los granos de Kéfir:

Los granos o nódulos de kéfir consisten en muchos cuerpos individuales encerrados, de color blanco a hueso, formados por una masa biológica suave y gelatinosa. La complejidad del grano de kéfir es una mezcla de proteínas, aminoácidos, lípidos (grasas) y polisacáridos solubles. Kefiran, un polisacárido único con muchas virtudes que promueven la salud, es el principal polisacárido de los granos de kéfir.

Los granos de kéfir aumentan en volumen total, números y en peso, ya que los granos se autoperpetúan cuando se cultivan continuamente. Debido a esto, llega un momento en que una porción de los granos de kéfir debe ser eliminada del lote, para evitar la sobrepoblación de los  nódulos, y para mantener una proporción razonable.

Tradicionalmente,  el exceso de nódulos de kéfir se deshidrataba y almacenaba como fuente de reserva, se compartía entre los miembros de la familia o se intercambiaba entre las tribus del Cáucaso, a cambio de otros artículos básicos.

Excepto por la refrigeración, arte de la cultura del kéfir ha sido practicado durante muchos siglos por las tribus folk del Cáucaso. De hecho, esta es la razón por la cual se originó el kéfir, para la conservación de la leche durante períodos extensos, sin refrigeración, ya que no había medios de refrigeración en ese momento.

La fermentación del Kéfir de agua:

Vas a necesitar:

• 1 recipiente de boca ancha
• Azúcar de mascabo (azúzar sin refinar)
• Agua mineral
• Nódulos de Kéfir
• Fruta fresca (manzanas, o peras son las más aconsejables) o seca (nueces, almendras)

Un punto esencial claramente son los nódulos. Hay lugares específicos de alimentos saludables que los venden (en Rosario “Punto Mercado Holístico”). Yo los recibí de amigos, tambiés podes conseguir alguien en tu ciudad que se dedique a la fermentación.

La manera que utilicé yo fue la que aconseja Katz en su libro así que voy a proceder a explicarles:

• Podés probar para comenzar con 2 tazas de azúcar por cada 4 litros de agua. Añadís al agua los nódulos de Kéfir de agua (una cucharada sopera, aprox. 15 ml por litro) y una cantidad pequeña de fruta fresca o seca para saborizar (yo en mi caso utilicé manzana verde). A eso lo dejas fermentar entre 2 y 3 días. Puede ser en frio o a temperatura ambiente (cuando comencé lo dejé afuera de la heladera).
• Al recipiente lo podés cerrar herméticamente o cubrirse sin apretar para que circule el aire. En mi experiencia personal se me ocurrió utilizar botellas con corchos y por eso les aconsejo que si van a utilizar lo mismo por encima cubran las botellas con algún repasador porque la acción misma de la fermentación va a hacer que los corchos vuelen y se van a asustar.
• El Kéfir de agua no requiere oxígeno, pero el oxígeno tampoco lo inhibe.
• Transcurrido los 2 o 3 días se retira la fruta y con la utilización de una gasa se filtra la solución fermentada, para retirar los nódulos de kéfir de agua, y trasvasar la solución fermentada a botellas. Éstas sí que queden cerradas herméticamente. Las podés dejar a temperatura ambiente para que continúen carbonatándose 1 o 2 días más controlando que no excedan de presión.
• Luego se prepara una nueva solución de agua azucarada para los nódulos.
• El color del kéfir varía en función de los ingredientes que les agreguen.
• También varían las tasas de desarrollo y los tamaños de los nódulos.

“El kéfir de agua debe atenderse, alimentarse y cuidarse con regularidad. En general, hay que suministrarle azúcar nuevo cada 2 días; en lugares fríos, cada 3 días. Si se deja sin alimentar demasiado tiempo en una solución ácida, los organismos que componen los nódulos se mueren. Los nódulos se pueden secar al sol o en un deshidratador de alimentos para conservarlos a largo plazo o tenerlos en reserva.”

No esperes para despertar

45ml Vodka Ciroc
15 ml Cinzano Bianco
30ml Kefir de manzana
60ml Pulpa de calabaza y lima

INVESTIGACIÓN/ RECETAS/ Sin categoría

Fermentados: qué es la kombucha y cómo hacerla

¿O no que todos queremos fermentar? Sí, señor. Nos agarró la fiebre de la fermentación de golpe en el mundo de la coctelería. En mi caso, quise empezar haciendo mi propio vinagre para shrubs usando el vino sobrante del bar pero no lo logré. Hice todo lo que supuestamente hay que hacer para armar una madre de vinagre pero siempre se puso feo, así que dejé de intentarlo. Acordé conmigo misma que iba a volver a agarrar el proyecto de fermentados cuando consiguiera que alguien me pase un poquito de alguna comunidad para arrancar.

Conseguí un pedazo de madre de kombucha y empecé a alimentarlo, fue mucho más fácil de lo que esperaba. Simplemente funciona.

Armé esta nota con un poco de info general sobre el producto y algunas indicaciones a tener en cuenta a la hora de buscar reproducirlo:

Definiciones generales sobre fermentación

Básicamente la fermentación es la acción transformadora de microorganismos, nótese el plural. Consiste en manipular las condiciones ambientales para lograr que crezcan determinados microorganismos y desalentar el crecimiento de otros. Estos microorganismos necesitan un substrato, osea, un medio en el cual crecer y del cual alimentarse.

El substrato del kefir es la leche/agua, de las masas madre es la harina o los granos y de la kombucha es el té endulzado. 

Primero lo primero: ¿Qué es la kombucha?

La kombucha es té endulzado con azúcar y fermentado por una comunidad específica de levaduras y bacterias, no por un hongo (en inglés se le llama SCOBY: symbiotic community of bacteria and yeast). Esta comunidad se encarga de transformar la sacarosa en glucosa y fructosa, y después en ácido acético y gas carbónico. Ó sea, azúcar en azúcares y después azúcares en ácido acético y gas. El producto final tiene algo así como 0,5% de alcohol.

Camellia Sinensis, la planta de la que proviene el té.

Importante: cuando hablamos de té es té, no hibiscus, no manzanilla. Sino camellia sinensis únicamente. Es más, de hecho es recomendable no usar blends con aromas muy intensos porque puede que a nuestra kombucha no le gusten.

Se le atribuyen muchas propiedades medicinales, algunas pocas comprobadas, otras basadas en la fe. Las más mencionadas suelen ser que al tener probióticos ayuda a la salud digestiva, que es beneficiosa para pacientes con diabetes tipo 2, que regula la presión arterial, etc. Acá hay un poco más de data al respecto (en inglés)

Insumos y herramientas necesarias

Resulta que tenés que tener algo que probablemente no tenés que es un SCOBY/madre de kombucha para poder arrancar. Necesitás que alguien te comparta de la suya. Podés rastrear entre colegas cocineros y bartenders o sino entre naturistas y seguramente consigas. Si estás en Córdoba y tenés paciencia, la persona que te convide un poco puedo ser yo.

Lo que te van a dar es un frasco con líquido (es té “kombuchado”) y una cosa medio rara flotando que parece celulosa, al menos como yo me imagino la celulosa. Tenés que alimentarlo y cuidarlo como si fuera un tamagochi con gustos bien específicos.

Insumos y herramientas necesarios

Además, vas a necesitar lo siguiente:

  • Frasco de vidrio limpio
  • Gasa o papel de cocina
  • Bendita elástica
  • Colador de plástico
  • Embudo
  • Agua caliente
  • Azúcar (de caña. Aparentemente no funciona usando azúcar de remolacha)

Condiciones ambientales

Como comenté más arriba, cuando fermentamos, nuestro trabajo clave es crear condiciones medioambientales para que una comunidad de bacterias/hongos se reproduzca.

En cuanto al envase, conviene utilizar frascos de vidrio esterilizados a los que en vez que tapa le vamos a poner gasa o papel enganchado con una bendita elástica porque necesitamos que el sustrato esté en contacto con el aire. No se recomienda usar ni plástico ni metal.

Para que el SCOBY de kombucha se reproduzca nos va a hacer falta ubicar el frasco en un lugar oscuro, dejarlo quieto y que esté en el orden de los 25 a 30 grados Celsius. Es clave alejarla de productos de limpieza y olores intensos.

SCOBY de kombucha

Proporciones

Para hacer el té que va a alimentar a nuestra kombucha vamos a endulzarlo usando una proporción 1:10 de azúcar por té. Esto sería, 100 gramos de azúcar por cada litro de té (o kilo de té, en este caos es lo mismo). Esta información es orientativa, no hace falta seguir tan al pie de la letra la medición de los insumos, si ponés un poco más de azúcar no pasa nada grave.

La cantidad de té que le vamos a agregar a la kombucha que nos hayan donado va a ser algo así como 10 veces más. Es decir, que si te donaron 100ml de kombucha, le podés poner un litro de té endulzado (con 100 gramos de azúcar). En mi experiencia, le podés poner el doble de té y también funciona. Me imagino que depende de qué tan power sea el SCOBY con el que estamos trabajando. En principio, recomiendo probar con 10 partes de té por 1 de kombucha como para no arruinar todo.

El procedimiento: alimentar y cosechar

Arrancamos con un poco de kombucha -líquido y un poco de SCOBY- y le agregamos el té endulzado, lo tapamos con una gasa para que pueda respirar y lo ponemos en un lugar oscuro y cálido a que trabaje. En temporada de primavera-verano, estimamos algo así como 10 días para que la kombucha esté.

En verdad no hay un parámetro en particular para definir si está lista o no, pensemos que podemos ir monitoreando el proceso para poder tener los niveles de acidez/dulzor que buscamos.

Cuando la kombucha sabe como nosotros queremos, colamos y embotellamos la cantidad que necesitemos. Es clave en este momento guardar parte del líquido y todo el hongo para poder seguir produciendo. Piensen que van a poder agregarle 10 veces más de té a la cantidad que guardaron y van a esperar en el orden de los 10 días para que esté lista. Esto, como para prever cuánto deben guardarse.

Si la dejan a temperatura ambiente va a producir un poco más de gas y quizás una SCOBY nueva, así que si la quieren tomar es mejor ponerla en la heladera. De esta manera se crea un ambiente que no favorece la reproducción de los hongos y bacterias que la producen, de todas formas por las dudas no la tapen con un corcho a presión.

Troubleshooting: moho del mal

En el hipotético caso de que nuestro SCOBY desarrolle moho – a mí nunca me pasó- lo qué hay que hacer es lavar el SCOBY con agua a temperatura ambiente para sacárselos y volver a ponerlo en el frasco. Esto acontece cuando tenemos poca acidez. Lo que pudo haber pasado es que usamos demasiada azúcar en el té, o que usamos demasiado té para la cantidad de kombutcha que teníamos de la tanda anterior.

Saborizar kombucha

Podemos después de haber colado nuestra kombucha volver a fermentarla con algún agente saborizante, que en general es fruta. El procedimiento es bastante simple: volvemos a dejar en un frasco nuestra kombucha (sin SCOBY) y le agregamos alguna fruta. Volvemos a tapar con una gasa y esperamos algunos días.

Yo lo que hice fue directamente meter dentro del líquido ya colado lo que me sobró de pulpa después de haber hecho jugo de durazno. Lo dejé algunos días y lo colé primero con un colador y después con tela. Voilá: Kombucha de té rojo y durazno.

 


Más info sobre este tema:

The Art of Fermentation de Sandor Katz. Link para comprar en inglés y link para comprar en español.

5 Healthful Kombucha Cocktails to Kick Off the Summer

GASTRONOMÍA SALUDABLE/ Sin categoría

Más coctelería, menos trash

Por Laura Marajofsky- Publicado originalmente en Drink Me Blog.

Era necesario que una figura consagrada como Alex Kratena, considerado uno de los mejores bartenders del mundo, creara el proyecto (P)our, y que el bartender Jim Meehan diera una descarnada charla, para que de a poco se empezara a hablar más sobre un tópico tabú: el abuso de alcohol en la industria. A su vez es el propio Kratena -quien ha admitido en numerosas entrevistas que odia emborracharse- el que menciona cada vez que puede el hecho de que la labor de los bartenders
hoy está cambiando cada vez más rápido, y que, como indicaba el concepto detrás de la charla de Meehan y otros, “hay que repensar el rol del barman moderno”. “Por suerte cada vez hay más gente en el negocio mostrándole a otros todos los días que es posible vivir una vida balanceada y al mismo tiempo estar haciendo gran progreso en términos de conocimiento culinario. Es como un cóctel, apuntamos al balance perfecto, y en el balance se trata de lograr una relación armoniosa entre los elementos individuales”, nos explicaba cuando le preguntábamos por los cambios que se estaban dando en la profesión y ciertos temas polémicos como las adicciones y el poco cuidado que hay en el ambiente.

Lo que para algunos se hizo más ostensible luego de empezar a escuchar charlas como la de Meegan u otros testimonios que salieron a la luz (como el de Jack McGarry del prestigioso bartender del Dead Rabbit), para otros es moneda corriente en la noche. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta, incluso como cliente u observador casual, que en Buenos Aires todavía prevalece una cultura muy infantil (e irresponsable) del consumo de alcohol en el ambiente laboral, puntualmente en los bares, que las políticas de consumo responsable no están generalizadas (tanto por parte de las marcas como de los gastronómicos), y sobre todo, que los propios bartenders y barmaids son poco cuidadosos. Se sabe también, que el shot con el cliente es una práctica más común que ocasional -como se supone debería ser-, y que cerrar un turno -y a veces hasta empezarlo- bebiendo también es algo que pasa bastante. Esto en lo que refiere al funcionamiento y la performance durante el turno de trabajo; porque también existe un código implícito que hace que cuando se termina el turno laboral muchos continúan bebiendo (la famosa caravana para “descomprimir” que los lleva por bares gastro abiertos hasta tarde). No todos y no siempre, pero es una práctica más que naturalizada.

ABC, para los cancheros

Si llegaste a este punto y pensás “Jamás vi a un bartender beber o hacer shots en su turno”, te decimos, abrí los ojos. Si llegaste a este punto y te estás preguntando “¿qué tiene de malo eso?”, te repetimos lo mismo.

Parecerá una obviedad, pero nunca está de más recordar que si bien en esta industria el concepto de servir alcohol es un dado, la cultura del consumo es algo que puede (y debería) formarse y difundirse con responsabilidad y criterio. Asimismo, si bien el bartender no tiene responsabilidad por lo que sucede fuera del bar y no es el tópico de esta nota, es interesante notar que la manera en la que se conduce un profesional impacta en la forma en la que sirve y cómo esto educa al cliente. Algo a tener en cuenta sobre todo cuando las nuevas generaciones también se están acercando a la barra, si bien el target de bar es cada vez mayor (en edad), y digamos que los Millennials no son el público típico ya que prefieren la cerveza a los cócteles.

Volviendo al tema de cómo impacta en el profesional y en la industria el consumo irresponsable, vale la pena tener en cuenta un par de cuestiones:

-De acuerdo al Instituto Nacional de Seguridad Ocupacional y salud (EEUU), los bartenders tienen 2.3 más chances de morir de alcoholismo que el resto de la población
-La Argentina ocupa el tercer lugar en toda América en cuanto a consumo de alcohol: 9,1 litros per cápita. Un récord no muy feliz.
-Y aquí, algunas de las consecuencias y el deterioro que genera el alcohol en el cuerpo

Mientras que en algunos círculos eligen barrer abajo de la alfombra el debate, por suerte otros medios y outlets eligen tocar el tópico, como ha hecho en numerosas ocasiones el sitio Tales of the Cocktails. Uno de los planteos más lúcidos que se hacen desde Tales es marcar que aunque no seas adicto al alcohol, esto no implica que a) no abuses del mismo de tanto en tanto o regularmente y b) que no haya que problematizarlo. Obviamente que hay grados más graves, pero lo interesante son aquellos casos más sutiles donde cuesta trazar la línea entre lo que es comportamiento natural y aceptable, y comportamiento que puede con el tiempo volverse nocivo y sobre todo, algo de lo se habla más afuera que acá, poco sustentable a largo plazo para quienes que trabajan en este oficio. La noche es dura para el cuerpo en muchos sentidos, y el consumo de alcohol es uno de ellos. Si no baste como evidencia el poco estado físico en el que están muchos pibes jóvenes que trabajan tras las barras hoy, incluso los que no tienen mucho recorrido hecho.

Alcohol vs profesionalismo

Una de las personas más coherentes que hemos tenido el placer de escuchar hablando sobre el tema es Miss Julie Reiner, barmaid con más de quince años de experiencia, pionera, dueña/manager de algunos de los bares más trendy de la competitiva escena newyorkina (Clover Club, Leyenda, Flatiron Lounge), autora, y básicamente, capa total. Reiner quien es conocida por promover excelentes ambientes laborales tanto para hombres como mujeres, tiene una tolerancia cero con respecto a las adicciones y especialmente la ingesta de alcohol en horario laboral. Su explicación es de lo más criteriosa y sensible, abogando por el cuidado del cuerpo si querés durar en este negocio -como ella lo ha hecho- y por el profesionalismo de un bar.

“Mi filosofía es que la gente no se sienta en su escritorio y se toma un martini. Este es tu trabajo, si sos un bartender. Sí es una industria divertida, pero si estás tomando cuando trabajás, y luego estás tomando porque es tu día libre, entonces estás tomando siete días a la semana, y eso es un problema. Y no quiero tener un ambiente de trabajo poco sano. He tenido casos de gente en el pasado con estos problemas, y los he tenido que dejar ir. Muy buenos bartenders que no se podían controlar. Ahora en los EEUU es algo de lo que está hablando mucho más…”.

Reiner marca algunas cosas que tanto Meehan en su charla como otros bartenders mencionan, y tiene que ver con que muchos ingresan a este negocio de chicos, y como tales se comportan, es decir, sin sentido del cuidado de su cuerpo, una de las herramientas más importantes, o conocimiento y ponderación de los riesgos, en otras palabras… con mucha omnipotencia (uno siempre piensa “a mí no me va a pasar”) o cinismo (todos los discursos estilo “de algo hay que morirse”). Pero luego llegan los accidentes dentro o fuera del trabajo, los desbandes, el levantarse con resaca varios días a la semana, el no recordar qué paso la noche anterior, sucesos violentos, etc. Tenemos demasiadas anécdotas que podríamos anexar, tanto porque las vimos con nuestros propios ojos, como relatadas por más de una fuente.

“El tema es que hay mucha gente joven que entra a este negocio, y es un trabajo muy cansador y podés hacerlo por tiempo limitado. Yo estuve casi seis años detrás de una de las barras de mis primeros bares, tuve una lesión en el hombro y me tomé licencia. Cuando regresé no podía volver a hacerlo. La gente no sabe lo duro que es para el cuerpo este trabajo. Y por otro lado, sumada a la gene joven que empieza en esta profesión, hay bares o gerentes que piensan que el bartender tiene que tomar con el cliente. Cuando recién empezaba en esto, es San Francisco en los 90s, hacía shots falsos para brindar con el cliente. Entonces le servía al cliente alcohol de verdad y yo brindaba con un jugo de cranberry. Querés poder divertirte con el cliente pero al mismo tiempo tenés que mantener la compostura, y tenés que manejar dinero y órdenes, es realmente complejo”, nos contó Reiner risueña en el WC, admitiendo sus trucos a la hora de mantener cierto espíritu festivo pero ser inteligente en el manejo de un bar y su personal. Off the record nos admitió que también le había llegado a dar “fake shots” a los clientes, y que por supuesto ni lo habían notado… y los había cobrado! Con esto queremos decir que a veces es más el gesto que el trago en sí.

La estetización del trash

Charlando con bartenders y barmaids locales nos consta que cada uno, y para el caso cada bar, “lleva su librito”. Están los que eligen tomar sólo cuando se brinda con el cliente, los que no shotean ni siquiera en ese momento o muy de vez en cuando, los que toman con la comida, los que cierran el turno con una birra, o un negroni, los que se toman “semanas sabáticas”, los bares que no lo permiten (bares que marcan la vanguardia cultural como el 878 o Verne Club, que también ha empezado a incluir en su carta el vol. de alcohol de cada trago), bares en los es indistinto o no lo controlan, y otros en los que indirectamente se fomenta… De éstos últimos queremos hablar un poco.

La cultura del buen beber de la mano del reciente boom coctelero de la última década siempre se caracterizó, al menos en sus referentes más visibles (Tato, Cuco, Gallosi, De Los Santos, Díaz, Auzmendi, Rodríguez) por la mesura, por transmitir el amor al cóctel perfecto pero siempre maridado por la ocasión particular (salir a beber como algo especial), la conversación, la comida, lo social y hasta el color del patrimonio local. Muchos referentes contemporáneos más jóvenes siguieron esta línea. Pero vemos también una creciente camada de pibes que tienen problemas en diferenciar lo aceptable de lo “border”, que piensan que la diversión (para ellos y el cliente) va de la mano del reviente, y hasta que lo “trash”, el vuelque, lo decadente, es algo estético y cool. Y esto en parte, se transmite y se reproduce en bares, y a veces en eventos (organizados por marcas o por los propios miembros de la comunidad), que no son lo suficientemente críticos y responsables con sus empleados/pares.

Porque no todos los días puede haber ronda de shots, y hay que ser consciente que tomar del pico de las botellas con los clientes es una imagen que colabora con la idea de que ir al bar es reventarse. Porque no todos los eventos tienen que incluir degustaciones compulsivas a horarios insólitos (mañana o mediodía), y aún si es así, no es necesario tomarse hasta el agua de los floreros. Porque poner algunos carteles de “Beba con moderación” aplica poco y nada para el público, pero pareciera que mucho menos para el bartender. Porque no existen programas serios de formación y asistencia en los bares, como sí sucede afuera, tanto para el cliente pero sobre todo el profesional respecto del consumo de alcohol y adicciones, así como asistencia psicológica y en salud. Y porque no muchachos, ir a un bar es mucho más que romperse la cabeza. Por suerte. O al menos eso creemos desde este espacio.

En un tono más serio (¿más?, sí!) es posible hablar del potencial “Cromañón” que tenemos en nuestras manos si pensamos fríamente en la idea de que gente “puesta” o alcoholizada nos atienda. Como dice Reiner, manejar un bar es mucho más que sólo servir tragos: tenemos que comandar órdenes, manejar plata, velar por la seguridad gastronómica del cliente (viendo qué vertemos, cuánto, el estado de las cosas, las posibles mezclas tóxicas, etc), estar atentos a problemas (peleas, situaciones de abuso de alcohol del otro lado de la barra, robos, acoso a las mujeres, etc), y todo eso mientras se atiende y se intenta dar un buen servicio. Ah, cierto, y mientras preparás un cóctel. Tenemos la hipótesis de que si no se dan mayores inconvenientes en muchas ocasiones, es sólo porque por lo general hablamos de equipos de barra completos y numerosos (con mucha gente en distintos roles), y si alguien está un poco pasado esa noche se remonta. Suele haber más de una persona a cargo, doble chequeo de cosas y otros protocolos que previenen y contienen. Y aún así, por ej, esto no evita incidentes fuera del bar (accidentes de tránsito, sucesos violentos o derrapes físicos).

Tenemos que empezar a creer que es posible tener ambientes laborales más sanos y funcionales, e inculcar a las nuevas generaciones de bartenders que esto es un trabajo como cualquier otro, y que como tal requiere disciplina, cuidado del cuerpo y ante todo seriedad. Quizás más que en otras áreas, al estar manejando el consumo alcohol propio y de terceros. Es posible pensar la noche como algo menos trash e igual de divertido y excitante (tenelo en cuenta la próxima vez que subas esa foto cliché de vos volcado). Inclusive muchos barman y expertos de afuera están empezando a notar que los mejores o más exitosos bartenders ya no beben o están repensando su relación con el alcohol . Aunque tampoco es necesario volverse abstemios o monjes tibetanos. Como dice el propio Kratena, hay que buscar equilibrio, y como también explicaba en un panel de tendencias del WC algunos bares ya empiezan a ver que es necesaria una formación más integral del bartender e impulsan los llamados “intelectual programs”.

En suma, un mundo donde haya más coctelería y menos trash es posible.

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Aprendiendo sobre vino: defectos posibles.

Ph @petitepasteque

Texto por Vale Reyna – @lachicadelvino / Foto por Petite Pasteque

Hablemos de defectos en el vino, y con esto no me refiero a las etiquetas rotas o manchadas, sino a eso que todos le llaman “vino picado”. Bueno, no todos los vinos con algún defecto se encuentran picados, esa frase es un generalización y en realidad, la mayoría de las personas no saben qué es.
Es clave destacar que los defectos se pueden encontrar cualquier vino independientemente de su procedencia y rango de precios. Es decir, blancos, tintos, espumosos, dulces, secos, jóvenes, con paso con roble o con envejecimiento en barrica de muchísimos meses.
Armé una explicación bastante simple y esquemática sobre este tema. Acá va:

La primer gran categorización divide los defectos entre visuales y olfativos. Los visuales permiten que el vino pueda ser degustado, mientras que los olfativos alteran el sabor del vino y no nos permiten degustarlo.

Los visuales:

1) Cristales: se da sobre todo en los vinos blancos, y llama mucho la atención en los consumidores. Visualmente aparecen cristales claros que se ven mas bien como el azúcar en el fondo de la botella, a veces, estos cristales se adhieren al corcho. Esto depende de la forma que tengamos guardado el vino vertical / horizontal.

¿Porqué se producen?:
La causa de este defecto, parte en la elaboración, cuando el vino no ha sido bien estabilizado, y el ácido tartárico (componente natural que se encuentra en las uvas, y por lo tanto en el vino) no ha sido suficientemente tratado durante la vinificación.
Los cristales de ácido tartárico NO son perjudiciales ni para el vino, ni para el consumidor, pero resulta desagradable, toparse con una botella con cristales para el que no conoce. Basta solo eliminarlos decantando o trasvasando el vino.

2) Posos: este defecto puede darse con mayor asiduiad en los tintos, ya que es la materia colorante depositada en el fondo o posos.
¿Porqué se produce?
Se trata de una característica natural del vino, cuyas materias colorantes (ojo, no se le agrega colorante a los vinos) tienden a decantarse con el tiempo, formando sedimentos y haciendo que el color se pierda u opaque. Al igual que los cristales, es un defecto simplemente visual que acusa lo natural del proceso de elaboración de ese vino, ya que indica que no se han realizado filtrados. Solo puede condicionar ligeramente la textura del vino  y un poco su sabor (los posos son algo amargos), por eso conviene decantar el vino, para separar sólidos de liquido.

Los olfativos son muchos y muy complejos, pero acá están los más comunes:

1) Brett: los aromas que lo describen son medicinal, fenólico, establo, caballo transpirado, caucho quemado (como vemos, nada agradables). Es un defecto grave, pero algunos consumidores en poca intensidad lo consideran como parte del carácter del vino, para otros en un defecto que hace que el vino sea rechazado.
¿Porqué se produce?
Son producidos por una levadura que se llama Brettanomyces / Dekkera (es mas simple llamarla Brett). Cuando ésta reacciona con compuestos presentes en el vino genera una reducción de los vinil y etil fenoles y produce un aumento en la producción de ácido acético.
¿Cómo se puede prevenir?
Principalmente las condiciones higiénicas en los depósitos del vino (vasijas, toneles, barricas, etc) y la limpieza de toda la bodega en general. Suele aparecer en barricas de muchos años de uso o cuando el cuidado de esta a sido deficiente, pero tampoco quedan exentas las barricas nuevas. Se necesita monitorear la presencia de colonias de Brett en las barricas y en la bodega en general, cuidar los rellenos de los barriles con vino contaminado, ya que se puede contaminar la producción completa.

2) Corcho/TCA: se escucha mucho “tiene olor o gusto a corcho” aunque el vino no sabe ni huele a corcho. Este defecto aparece en todos los vinos desde las gamas bajas hasta las mas altas y se describe como madera enmohecida, papel húmedo, trapo sucio, o tierra.
¿Porqué se produce?
Se da a partir de sustancias que se encuentran en muchos pesticidas, desinfectantes, detergentes, preservadores de maderas, líquidos esterilizantes del corcho. Son compuestos clorados (poseen cloro en su estructura) y se llaman Cloroanisoles. De éste se desprenden los verdaderos responsables del olor a corcho: Tricloroanisol (TCA) y Tetracloroanisol (TeCA), que en contacto con microorganismos filamentosos, presentes en todas las bodegas, producen estos aromas desagradables en el vino. Al ser muy volátiles, y encontrarse en el ambiente general de la bodega, pueden posarse en cualquier elemento que tenga contacto con el vino y contaminarlo. Como vemos son compuestos que se encuentran en todo el ambiente de una bodega y no solo en el corcho (cartones, pallets, techos de maderas, barricas, etc).
El corcho propiamente dicho puede tener el defecto de TCA de dos maneras diferentes, primero llegando a la bodega contaminado, proviniendo del proceso de fabricación, o bien funcionado como transmisor del TCA adquirido en las instalaciones de la bodega.
Por lo anterior, remarco que las condiciones ambientales de humedad y temperatura que rigen dentro de una bodega, favorecen la proliferación del microorganismo, y por otra parte el olor a corcho es un titulo injusto, ya que puede originarse en distintos elementos o instalaciones de la bodega.
¿Cómo prevenirlo?
Es importante eliminar toda fuente de cloro como detergentes, aguas que poseen hipoclorito, maderas tratadas con clorofenoles. Además de analizar los corchos propiamente dichos. De todos modos siempre tenemos riesgo de tener TCA en el producto final.

3) Sulfuroso o huevos podridos: el SO2 o anhidro sulfuroso es comúnmente usado en la elaboración de vinos por sus diversas propiedades como por ejemplo: protección contra la oxidación, evita contaminaciones microbianas, tiene una propiedad disgregante (rompe las paredes celulares de la piel de la uva, y facilita la extracción de componentes para el vino) aumenta la extracción de pigmentos y muchas mas cosas interesantes, pero no todo puede ser bueno en el mundo de la vitivinicultura. Que sucede cuando produce efectos no deseados en el vino, como la neutralización de aromas o la formación de aromas indeseables como el sulfuro de hidrógeno o ácido sulfhídrico, su olor es el de materia orgánica en descomposición como huevos podridos.
¿Cómo prevenirlo?
Para prevenirlo no hay que añadir en exceso SO2, porque las reacciones químicas que se producen en la fermentación son muy complejas y si las cantidades de SO2 no son las requeridas podemos tener todo un lote defectuoso.

4) Vino picado: ahora sí vamos con el defecto que todos creen conocer, ya que sucede mucho que enófilos descarten un vino con el solo hecho de decir “este vino esta picado”. Como ya escribí antes, hay muchos defectos en el mundo del vino (acá sólo expuse algunos) pero no todos llevan al vino picado.
¿Porqué se produce?
Veamos un poco como se genera: los ácidos presentes en el vino surgen de dos orígenes, primero aquellos que proporciona el mosto y segundo los que aparecen tras la fermentación (uno de ellos el ácido acético, el ácido del vinagre) que en pequeñas cantidades es muy saludable para la vida y evolución del vino. Pero como todo, cuando se encuentra con una bacteria, la cosa se puede poner fea. La bacteria que se entromete es la Acetobacter aceti, que necesita de oxigeno para crecer y multiplicarse, y se alimenta del alcohol del vino y lo transforma en crudas palabras vinagre.
Lo reconocemos por olores a quita esmalte, y también en en gusto como algo caustico en boca. Esto sucede cuando las vasijas contenedoras del vino, no se encuentran perfectamente llenas, o sea entro en contacto con el oxígeno, o bien cuando el corcho no cumplió en aislar el vino del ambiente externo.
Es altamente detectable, de aquí creo que nace la generalización de vino picado para todo defecto.

INVESTIGACIÓN/ RECETAS

Cordiales: qué son y cómo hacerlos

Texto de Meli Manhattan – Fotos de Petite Pasteque

Se dice que los primeros cordiales llegaron a Inglaterra a finales del siglo XV y fueron llamados aguas cordiales destiladas. Éstas fueron estrictamente utilizadas como medicamentos alcohólicos, prescritos en pequeñas dosis para vigorizar y revitalizar el corazón, el cuerpo y el espíritu, así como curar enfermedades. En el siglo XVIII los cordiales estaban siendo mal vistos por sus efectos, por lo que se convirtieron rápidamente en bebidas recreativas, eventualmente convirtiéndose en licores.

¿Qué son los cordiales?

Generalmente son mezclas compuestas de una cantidad de alcohol y otra cantidad determinada de azúcar más el sabor que se le quiera agregar, como especias, hierbas o frutas.

¿Cómo hacerlos?
La realidad es que buscando, encontramos las mil y un maneras de hacer cordiales. ¿De dónde viene esta pluralidad de opciones? de cada sabor –especias, flores, frutas, hierbas, verduras- se ve beneficiada con una técnica diferente de extracción.
Por ejemplo, después de varias pruebas, nos dimos cuenta que las especias duras, como pimienta de Jamaica, canela, frutos secos, coriandro, se aprecian mejores resultados cuando se el agrega temperatura, por ejemplo en un almíbar, en donde se deja infusionar mientras se disuelve el azúcar; o también en alcohol, donde la acción del tiempo y la cantidad que pongamos de especias, hace variar los sabores y aromas.

En el caso de las hierbas y las frutas frescas, encontramos que se resaltan mas los sabores en medios fríos. Por ejemplo, partiendo de almíbar simple ya enfriado, mixeado con la fruta fresca y luego filtrado por papel o una malla muy finita (sí, sabemos que tarda muchísimo, pero nadie dijo que fuera fácil)

En el caso de la menta y el pepino, tenemos problemas extras. Encontramos ese sabor a hierba húmeda, o pepino pasado, en los medios con altas temperaturas, pero también en las infusiones en alcohol. Resolvemos que el agua de estos productos, o el mismo jugo mezclado con agua, para hacer un almíbar en frío, es la mejorcita. No es un sabor muy intenso, pero el mas fiel a esos mismos productos frescos.

Muchas veces, como en el caso del jengibre, basta con agregar unas gotas de jugo natural de este producto en cualquier medio, y este se encarga de invadirlo por completo, son los sabores mas intensos, pero los mas difíciles también de manejar, en seguida te tapan todo.

¿Cómo armar una receta de cordial?

Te cuento mi manera de trabajar a la hora de explorar un nuevo sabor para hacer un cordial. Primero estudio el material, lo dejo macerando en alcohol por un lado, por otro hago un almíbar, y por otro lado hago una infusión en agua con temperatura. Cuando están listos, los pruebo y los comparo. En el medio donde mejor se desarrollo el sabor y sus notas características son mas fieles, es en donde voy a basar mi futuro cordial.

Receta de Cordial de Pomelo (aplica para limones, limas, naranjas, incluso mezclados)

Pieles (sin la parte blanca) de 10/12 pomelos medianos. Acordate de cepillar con agua tibia la fruta si no trabajas con productos orgánicos.
Hace un almíbar 1:1 con estas pieles, 2 litros de agua por dos kilos de azúcar, use en esta ocasión.
Cuando rompe hervor, se apaga el fuego y se tapa, y se lo deja enfriar. Después de colarlo, se agregan 750ml de alcohol de grano a 40º. Te cuento un secreto, si en lugar de agregar alcohol neutro le pones gin, queda divino.
Embotellar y etiquetar. Reservar en frío, dura bastante.
De paso dejamos un trago con este cordial:
Millenial Enamorado 

1 y 1/2 oz Buenos Aires Gin

3/4 oz Cordial de Pomelo

3/4 oz jugo de lima

2bsp Chartreuse

Batido, servido en un trago corto con hielo.

Garnish: Piel confitada de pomelo (se hace con las pieles del cordial, no tiramos nada señorxs)
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Guía para hacer macerados

Por Pipi Yalour

Quizás haya sido un golpe de creatividad en la coctelería durante los últimos años o tal vez una necesidad por las trabas a las importaciones, pero hemos tenido que macerar bastante. De hecho, nuestro epitafio dirá: “Una chica que maceró”.

Armamos una guía con la información que recopilamos de nuestras experiencias: de las buenas y de las no tan buenas también.

Introducción obligada: algunos métodos para saborizar líquidos

El objetivo de hacer un macerado es “transferir” sabor de algún agente a un líquido. Existen, en líneas generales, tres métodos que podemos utilizar para darle sabor a un líquido con algo que nos interese usar:

1) Infusionar: para esto necesitamos que el líquido esté caliente. El ejemplo más claro es el té: un medio líquido a alta temperatura y hierbas de las que extraemos sabor. El inconveniente con esto es que cuando aumentamos la temperatura del líquido evaporamos alcohol. Ósea, que no es buena idea usarlo en destilados. En caso de que queramos saborizar un fermentado sin gas podemos calentar sólo una parte del líquido y resignar un poco de alcohol y cuando se enfría mezclarlo con el resto. Un ejemplo de esto sería vermut saborizado con té negro.

2) Macerar: acá trabajamos con líquido a temperatura ambiente y agente saborizante: necesitamos buena graduación alcohólica y tiempo. La ecuación general es tiempo vs dinero. Es decir, a menor tiempo de reposo, mayor cantidad de agente saborizante. Nótese qué hay límites: si reducimos mucho la cantidad de saborizante y extendemos mucho el tiempo podemos extraer algunos compuestos medio raros.

3) Percolar: esto es lo que hacen las cafeteras italianas de hornalla. El líquido se calienta, se transforma en vapor, pasa por la sustancia saborizante y sale a otro recipiente donde condensa y vuelve a estado líquido. Yo personalmente, no lo usaría con bebida alcohólica. Al menos no con una cafetera italiana y no lo recomiendo. Vale para probar de hacer tisanas raras solamente.

Indicaciones generales:

  • Usar recipientes de vidrio limpios.
  • Dejar la menor cantidad de aire posible dentro de los recipientes.
  • Guardar los macerados en un lugar oscuro y más bien fresco
  • Etiquetarlos siempre. La info que necesitás registrar es la fecha en que mezclaste los ingredientes, qué cantidad usaste de cada uno (creés que te vas a acordar pero no te acordás) y también, ya que estás en qué fecha hay que colarlo.
  • Tenés que agitar los frascos todos los días y probar la bebida.
  • Si querés saborizar con más de un ingrediente, tenés que prestar atención a que tengan tiempos de macerado similares. Lo más cauteloso es saborizar con el primer insumo,cuando esté listo colarlo y después agregar el segundo. Sino, podés armar dos macerados por separado y mezclarlos.

Los tiempos de reposo necesarios son bastante flexibles porque incide la temperatura ambiente y las variaciones en los agentes saborizantes, entre otros factores. Así que confíen en Alá, pero cuiden su camello. Otro punto a tener en cuenta en relación a los plazos de maceración es que dependen de qué tanta intensidad de sabor necesitemos en la receta del cóctel. Esto significa que el macerado está bien cuando funciona en el cóctel.

Cómo usar distintas materias primas para saborizar

Especias:

Recomiendo no usar las que ya vienen molidas (excepto emergencias, ahí sí vale). Lo óptimo es que estén recién compradas y siempre en el mismo proveedor así logramos cierta consistencia. Es importante tostarlas antes de utilizarlas, lo que hay que hacer es simplemente las ponerlas en un sartén a fuego bajo hasta que comiencen a largar aroma.

Mi única excepción a todo esto es el ron especiado. Siempre había tenido dificultades para balancear los sabores usando las distintas especias secas: quedaba con demasiado sabor a canela, le agregaba más clavo, quedaba con demasiado clavo y así sucesivamente. Hace unos años que uso la receta de Jeff Morgenthaler que requiere sólo una cucharada de 5 especias chinas en polvo por botella y 24hs de reposo. Voilá!

Frutas de carozo:

Necesitás muy buena fruta para hacer esto, lo que vendría a ser, fruta madura con bastante concentración de sabor. Caso contrario podés usar una mezcla de fruta fresca y fruta disecada de la que venden en las dietéticas. Si usás toda fruta disecada va a saber a fruta disecada, léase, no va a tener esa nota de frescura propia de la fruta fresca.

Té (Camellia Sinensis):

Acá nos referimos únicamente a té, no a tisanas e infusiones varias. Es decir, té verde, té negro, Lapsang Souchong, Oolong, té blanco. Té, que viene sólo de una planta, que se llama camellia sinsensis.

Hay que manejarlo con cuidado. Mejor dicho, hay que cuidar el tiempo de reposo. Si nos excedemos de la media hora corremos riesgo de extraer los taninos, y generalmente no queremos eso. Si vivís en un lugar cálido incluso podés usar saquitos directamente a la hora de hacer el cóctel.

Hierbas aromáticas:

Cuenta la leyenda que una vez arruiné la preproducción de un evento porque el vodka de cedrón quedó gris amarronada cual agua de charco. El día anterior el líquido estaba verde, abrí los frascos para probarlo y lo revolví y el resto es historia.

Después de esa vez aprendí que cuando trabajamos con hierbas frescas, para que no se nos oxide la mezcla lo que hay que hacer es preparar un recipiente con agua bien caliente y uno con agua fría con hielo. Ponemos las hierbas frescas en el recipiente con agua caliente durante algunos segundos – cuanto más “dura” la hierba, más tiempo- y la pasamos al agua fría. Después de un par de minutos las secamos y ya las podemos poner dentro de algún destilado.

Frutos secos:

Acá hay que combinar macerado con fat washing y un poco de power de licuadora. Se puede, sólo que el proceso es un poquito más engorroso. Capaz el método sea un medio extremo pero a mí me funciona: meter el destilado con los frutos secos en la licuadora hasta que se hayan molido. Después meter esa mezcla en un frasco y dejar reposar, ir probándolo hasta que sepa como nosotros necesitamos. Por último, meter la mezcla al freezer (si lo estás haciendo en una botella, que sea boca abajo 😉 ) para que sea más fácil separar la parte grasosa de los frutos secos. Puede que haga falta pasar el líquido por un colador de tela antes de embotellarlo nuevamente.

Bananas:

Las bananas en este caso tienen que estar bien maduras así tienen bastante azúcar y concentración de sabor. El proceso es rápido, con una banana podés saborizar una botella de destilado en un par de horas sin mayor esfuerzo. Sólo tenés que poner la banana pelada dentro de un frasco con la bebida y esperar. Después filtrás, embotellás, etiquetás y listo.

Cítricos:

Hay que usar la parte de color de la cáscara de frutas de procedencia confiable. Necesitás únicamente sacar tiras de cáscara con un seszter y ponerlas dentro del destilado. En el caso de las mandarinas esto no funciona del todo, así que hay que pelarlas a mano y sacarle la parte blanca (amarga) a la cáscara con un cuchillo.

Vainilla:

No macero vainas. Siento que es como hacer una tarta de foie gras, desperdicio total. En su lugar, lo que hago es directamente saborizar destilados con un par de gotitas de extracto natural.

Frutos “rojos”:

Los destilados agarran el color superrápido, pero no el sabor. A no ilusionarse, debemos dejar reposar la mezcla por 5 a 7 días aprox. Van enteros y bien lavados, sin remanente de hojitas ni partes verdes, cuando el líquido sabe como nosotros queremos lo colamos primero con un colador y después con un filtro de papel. Me parece mejor guardar la bebida saborizada en la heladera, no me da tranquilidad dejarla a temperatura ambiente.

Chiles/Ajíes:

Si los usamos frescos, debemos tener en cuenta que lo que pica mucho es la parte de las nervaduras y las semillas. Así que desde ahí se puede moderar o potenciar el picante en el producto final, dejándolas o sacándolas parcialmente. En este caso estamos hablando de una a dos horas de maceración. Si te pasaste de picante, podés mezclar el macerado con la bebida base que usaste para macerar pero sin macerar como para acomodar un poco la cosa. Ósea, si es ron con chiles que quedó muy picante, lo mezclás con ron y ya.

Si los usás secos, no hay que preocuparse mucho por el picante porque el perfil de sabores va más por el lado de las ciruelas pasas, frutos secos, etc.

Café:

Tenés que molerlo más bien grueso, como si fuese para usar en una prensa francesa. Va a lucirse mucho más el café si está recién molido cuando lo ponés a macerar. Sepan que la mezcla final va a tener una concentración alta de cafeína: cuanto más lento sea el método de extracción que usemos, más cafeína va a haber en el producto final. Un café espresso tiene mucha menos cafeína que un cold brewed, por ejemplo.

Con 12hs a 18hs debería ser suficiente usando 80 gramos de café por litro de bebida.

Cereales:

Licuadora y tiempo. Solíamos hacer un ron añejo saborizado con cereales de chocolate con este método. La verdad es que lo podés hacer moliendo los cereales con un mortero y poniendo eso en un frasco con el destilado, pero en general en las barras hay licua, así que optamos por la versión killbill.

Ojo que si vas a trabajar con cereales que no son de los del desayuno, como por ejemplo, malta de cebada tenés que primero hacer una infusión de malta y agua caliente, después agregar el azúcar y después colar.

Flores:

Es clave que uses flores comestibles o flores cuya procedencia conozcas y sea confiable. Acá hay que manejarse dentro del territorio conocido, a saber: rosas, jazmines, flores de azahar, hibiscus, o alguna otra que sepas con certeza que no puede ser dañina para la salud. Las flores que venden en las florerías están super pichicateadas por eso duran algo así como una semana intactas, a esas no las usamos jamás para esto.

Acá el proceso es bien simple: pétalos y tiempo.

Ananás:

Irónicamente tienen mucho sabor en las partes no comestibles: la cáscara y la parte fibrosa del medio. Es clave lavarlas bien bien antes de comenzar a cortarlas. Si saborizamos destilados con estas partes podemos evitar descartarlas y usar al parte comestible para garnish así aprovechamos la fruta al máximo.

 


Más recursos:

DIY vs. Buy: how to infuse spirits de Marcia Simmons en Serious Eats

Infusing Alcohol: How to flavor spirits with Fresh Fruits & Herbs de Behind the Bar

How to infuse spirits at home de Imbibe Magazine

How to infuse distilled spirits at home de The Spruce

Pipi Yalour

Lecturas recomendadas (libros) y cómo comprar online

Por Pipi Yalour

Soy ávida lectora en general, novelas, diarios, etc. Hace un tiempo descubrí que podía comprar libros por internet y me llegaban mágicamente a mi casa sin problemas con aduana ni trámites burocráticos.

La verdad es que la mayoría de la bibliografía sobre coctelería no está traducida al español, pero si se tradujo, es muy probable que se pueda comprar online. Esto vale también para libros de cocina, en ese caso se nota especialmente la diferencia de precio.

Recomiendo comprar en Book Depository, generalmente los libros son un poco más caros que en Amazon, pero no cobran el envío asique termina siendo bastante más barato. Son sólo libros nuevos y hay mucho para elegir. Generalmente demoran algo así como dos a tres semanas en llegar, viniendo desde Inglaterra me parece de lo más razonable.

Viendo y considerando que hay tanto para elegir, seleccioné algunos que me parecen recomendables:

The Art of Fermentation de Chelsea Green 

Técnicamente no es un libro sobre coctelería, pero de verdad es muy interesante. Vendría a ser como uno de Doña Petrona específicamente sobre fermentados y con los procedimientos armados para gente que no sabe cocinar. Hay info e instrucciones para hacer kombutcha, kefir, yogurt, sidra y varios fermentados más que nos pueden ser útiles a la hora de pensar recetas y conservar insumos. Link para comprar

The Barbook de Jeff Morgenthaler

<3 Mi celebrity-crush del mundo de los bartenders <3

Su blog fue uno de mis grandes descubrimientos hace unos años, asique recibí con ansias este libro.  El contenido es bien pragmático: cómo hacer syrups saborizados, cómo carbonatar, cómo hacer bitters y tinturas, etc.  Fiel a su estilo, no hay nada complicado ni demasiado avant-garde. Me parece recomendable para quienes se estén metiendo en la parte craft de la coctelería. Link para comprar

Liquid Intelligence de Dave Arnold

Este libro es la biblia del bartender ñoño fanático de las técnicas para intervenir insumos. Obvio que me fascinó. Acá hay info sobre cómo usar ácidos, carbonatar a granel, usar máquinas de vacío, lograr macerados con un sifón iSi, recomendaciones sobre gelificantes, formas cómodas de manipular grasa, etc. Vale cada centavo, me encanta tenerlo. Link para comprar

The Joy of Mixology de Gary Regan

Hay recetas de clásicos, un desarrollo sobre el laburo del bartender. De este libro destaco el desarrollo de familias de cócteles, me sirvió mucho para pensar recetas. Partir de una estructura que anda bien, pensar qué función cumple cada ingrediente para dar balance al cóctel y empezar a reemplazarlos es un camino que uso bastante desde que me topé con este libro. También me resultó práctica toda la info sobre rindes, densidad, etc., no tener que ponerme a hacerlo ya vale la compra. Link para comprar

Mezcal: the history, craft & cocktails of the world’s ultimate artisanal spirit de Emma Janzen

Al fin un libro copado dedicado exclusivamente al mezcal. Cumple con todos los capítulos necesarios: info sobre vajilla de servicio,  proceso productivo, un poco de historia sobre el boom de los últimos años, recetas de cócteles, etc. Además, tiene una sección con recomendaciones de etiquetas para los distintos agaves. Las fotos que incluye me gustaron mucho. Link para comprar.

DRINK: A Cultural History of Alcohol de Ian Gately

Sólo recomendado para quienes hayan leído Milan Kundera y Herman Hesse durante su adolescencia. Es muy interesante la historia de los significados que a lo largo de la historia los distintos pueblos le han atribuido al alcohol. Si no leés MUCHO, esto es un embole para vos. Letra chica, sin dibujitos. Link para comprar (sólo está en Amazon por algún extraño motivo)

The Curious Bartender de Tristan Stephenson

Es de la onda de Liquid Intelligence, también con un perfil bien científico. Básicamente aborda técnicas: cómo hacer infusiones y extracciones de sabor con distintos métodos, cómo secar y deshidratar insumos, cómo clarificar jugos(!),  aporta info sobre añejamiento de cócteles, espumas, aires, etc. Tiene una sección copada al final con versiones de cócteles conocidos hechas aplicando las técnicas que desarrolla en la primer parte del libro. Link para comprar

The flavour Thesaurus: pairing, recipes and ideas for the creative cook de Niki Segnit

¿Debería tener “La Biblia de los Sabores” en vez que este libro? Sí, ¿Pude resistirme a esta edición con un diseño divino? No.  De todos modos el contenido está bueno. Va para cocineros y para bartenders. Incluye recomendaciones de combinaciones de sabor agrupadas en categorías como: frutales y florales, cítricos, marinos, picantes, frutales frescos y frutales cremosos, entre otros. Versión en inglés / Versión en español (es significativamente más cara que la que está en inglés pero mucho más barata que comprarla en Argentina)

Wine Folly de Madeline Puckette

EL libro sobre vino para las personas dispersas. Son todas infografías con descriptores según el clima, lugares del mundo donde más se produce, escalas de acidez, cuerpo, color, etc. Se aborda primero cepa por cepa y después los cortes europeos más conocidos. Al final tiene data sobre países productores del nuevo y viejo mundo. Acá esta el link para comprar el libro, si querés chusmear un poco, acá está su blog que mantiene el mismo concepto. Link para comprar.

Mi único ANTI-RECOMENDADO: The PDT Cocktail Book de Jim Meehan

Sólo una cara bonita.

La edición está buenísima, tiene muchas ilustraciones onda comics que me gustaron. Pero el contenido no vale la pena, de hecho me decepcionó. Hay mucha recomendación de dónde comprar en EEUU gaseosas tope de gama, jugos de buena calidad, café y té, que a mí no me sirven. Las recetas de almíbares y macerados son super vagas, están expresadas en tazas (mínimo pesalos si vas a escribir un libro) y los rindes son aproximados. El resto son recetas de cócteles.

BUUUUUU, Jim BUUUUU.

 

Pipi Yalour/ VIAJES

Lista de compras: México

Volví a ir a México y claramente cuando sea grande quiero ser mexicana. A pesar de las visitas reiteradas no pierdo la fascinación por los colores y los sabores de allá.
Después de unos cuantos viajes mis vacaciones cada vez más se tratan de estar en la playa leyendo y de encontrar lugares nuevos para comer y comprar cositas ricas de nerd gastronómica.
Armé una lista para colegas y entusiastas de la buena vida con algunas cosas que tenés que traerte si vas a México o pedirle a alguien que te traiga:
Mezcal

Esto merecería un capítulo aparte. Si estás en Playa del Carmen, el lugar donde ir es La Europea, que está en Quinta Alegría (5ta Av esquina con Constituyentes) al final de la galería. Tienen una selección de bebidas importadas super completa que incluye vinos de distintos países, destilados, licores y también delicatessen. Si estás en el D.F. Podés comprar en La Naval (Insurgentes sur 373- Roma Sur). Como esta bebida vivió un renacer en los últimos 7 a 10 años, la variedad actual de marcas disponibles es grande.
Algunos consejos generales: no comprar nada que tenga un gusano adentro, menos que menos un alacrán (a quién se le ocurrió esta bizarreada?!); no compres añejo porque en líneas generales no es una bebida que se vea especialmente beneficiada por el tiempo en madera, mejor mirá la variedad de agave utilizado.
De lo que he probado, tengo muy buen concepto de todo lo que hace Leyenda (con mezcales salvajes de distintas zonas del país con certificación orgánica), Siete Misterios, Mezcal Amores, Koch, Bosscal, Alipus, Real Minero, etc.
Tequila
A no ser que busques algo muy muy especial, se puede conseguir Don Julio, 1800, Herradura, etc. en los supermercados grandes a mejor precio que en un Duty Free. Mientras estés en méxico, nadie te culpa por ser el turista que se toma una margarita frozzen para pasar el calor sofocante, pero si tenés chance probá también tequila con sangrita (si no tomaste y te intriga, acá hay recetas)
Ancho Reyes

Es un licor producido en Puebla de Zaragoza, tiene base de alcohol de caña macerado Chiles Anchos, ósea, chile poblano disecado. Tiene 40% de alcohol pero la verdad resulta muy prolijito. Obviamente huele a chiles secos, pero tiene una complejidad interesante con notas a cacao, canela e incluso frutos secos.
Recientemente lanzaron Ancho Chile Verde, que utiliza con chiles frescos. El producto final es más herbáceo que su hermano mayor y tiene aromas a frutas tropicales.
Ambos cuestan aprox $230 argentinos, dependiendo del cambio (250mxc)
Café

 

Si bien en México se producen distintas variedades de café, la distintiva se llama “pluma” y se produce en Pluma Hidalgo, estado de Oaxaca. Tiene sabor intenso, acidez moderada y buen cuerpo.
En cuanto a marcas, en los supermercados grandes venden Café Punta del Cielo de distintos estados del país, además podés conseguir en mercados de Quintana Roo (Mercado DAC por ejemplo en Playa del Carmen, 30 entre constituyentes y 20) Café Kaawa en grano o molido (tienen  un 100% pluma), y también en Ah Cacao.

 

 

 

 

Sal de gusano
Es una mezcla de gusanos rojos de maguey secados y tostados con chiles y sal que se pone sobre gajos de naranja para acompañar el mezcal. Fiesta de sabores!
Hay versiones que incluyen también chapulines (grillos crocantes disecados) y especias regionales. No es especialmente fácil de conseguir, pero vale la pena la búsqueda. Yo encontré en un supermercado grande, no pude conseguir en ferias.
Algunas marcas destacadas son Compañía de Sales (hacen una mezclas de sabores muy pro), Gran Mitla, y Sal de Aquí.
Chiles secos
Esto es todo un mundo aparte de aromas y sabores. Si van a un mercado van a poder conseguir mucha variedad. Mención especial para el chipotle y el chile ancho.

Tajín
Es un polvo rojo mezcla chile piquín, limón deshidratado y sal que va re bien para agregar a un bloody Mary’s y darle un poco más de funk o para escarchar los vasos de unas  micheladas. El combo picante-ácido-salado es ooootra fiesta.
Extracto de vainilla
México es uno de los grandes productores de vainas de vainilla y si bien se consiguen vainas de buena calidad a precio razonable, son complicadas de conservar a largo plazo. Por eso recomiendo que compren extracto natural, preferentemente no en un local de artesanías para turistas . En las tiendas Ah Cacao, diéticas y mercados venden botellas de marca Gaya, que es muy buena.

 

Granos de Cacao (aka Cacao Nibs)
En cafeterías se pueden encontrar productos orgánicos con certificación, además en los mercados se puede comprar a granel el grano sin tostar. Lo que sí es clave es después tostarlo para que nos dure más tiempo, es sólo ponerlo en una bandeja en el horno durante un rato. A granel, cuesta algo así como $80 pesos argentinos por kilo, sí, el paraíso mismo.
INVESTIGACIÓN/ RECETAS

Experimentación vs. Creatividad: la supervivencia ante todo

Por Meli Manhattan

Después de cansarnos de ver gente en videos divinos, haciendo tragos y malabares interminables con sus cucharillas, mostrando sus relucientes cocteleras y cascando huevos en los bordes de las mismas, venimos a bajarles el humo con algunas cositas.

Es verdad que la crisis de la importación de bebidas todavía se siente, y estamos deseosos de encontrar esos sabores que no llegan a estas latitudes. Buscando nuevas maneras de incorporar sabores a nuestros cócteles, nos encontramos con aceites, infusiones, fat-washed bourbon, bitter de tabaco y cuero, y puedo seguir toda la tarde, pero tengo que ir al bar.

¿Alguno se pregunto tal vez si la nicotina del tabaco se absorbe de manera diferente cuando se fuma o cuando se infusiona el alcohol? ¿Sabías que por una intoxicación de nicotina un cliente tuyo puede llegar a su casa y morir de un paro cardíaco? Todo por ese rico Old Fashioned macerado en hojas de Partagas.

Fuiste a tu bar favorito y tomaste un gin & tonic con una soda casera de quinina divina, súper amarga, y de repente te empezaste a sentir mal. El encargado de hacer esa soda, tal vez por ignorancia, midió los gramos, los mezcló, gasifico y listo, la soda perfecta. Pero seguro no sabía que el exceso de esta corteza provoca cinconismo.

Y hete aquí el problema, tenemos el estigma de ser desprolijos, de hacer las cosas más o menos, sin fijarnos antes y asegurarnos que todos los ingredientes están en condiciones de ser usados, en el medio donde los vamos a usar, y que todos nuestros clientes puedan consumirlos. No pasa sólo porque ellos no sean alérgicos, sino que a veces algunas combinaciones con determinados medicamentos también son dañinas.

Les dejamos algunas precauciones a tener en cuenta al usar algunas técnicas e ingredientes.

Esperamos que consideren en sus próximos preparados caseros. Y los instamos a que se fijen e investiguen mucho antes de darle a probar algo a un cliente.

  1. Nueces, maní, avellanas y pistachos están entre los alimentos más comunes si de alergias hablamos. No te olvides de avisar en el menú si los usás. Igual que el Orgeat, las personas alérgicas a las almendras no suelen tener idea de su composición.
  2. El carbón activado, además de dar un color hermoso a nuestros cocteles, puede adsorber ciertos medicamentos como anticonceptivos, antidepresivos y pastillas para el corazón. Acá, más info -en inglés- sobre los potenciales riesgos.
  3. El ajenjo puede ser tóxico y causar convulsiones en altas dosis, además de psicoactivas las tuyonas son las culpables de todos estos efectos.
  4. La genciana puede molestar a los medicamentos para la presión arterial. Además son plantas y hay que considerar en estos casos la época del año, ya que su composición cambia estacionalmente.
  5. Marihuana, considera realmente estas recetas. Además de la legalidad, tanto el alcohol como el cannabis son dos drogas que actúan de manera diferente en el cuerpo de nuestros clientes. Warren Bobrow nos abrió un mundo nuevo con su libro, pero se olvido de decirnos que cada cepa tiene un contenido de THC diferente, y que puede alterar realmente el resultado final al ser utilizado con destilados.
  6. Pieles de cítricos, si, acá tambien los vamos a molestar. Monsanto nos da un sin fin de problemas gracias a los pesticidas con los que son rociados sistemáticamente las frutas y verduras que compramos en el super. Usá fruta orgánica o encargate de limpiar muy bien cada uno de tus cítricos, sobre todo si vas a hacer un oleo sacchearum en donde la piel es el ingrediente principal.
  7. Fat wash, acá primero tené en cuenta que estás usando carne y que nunca jamás sea cruda. Siempre asegurate que esté bien cocida y eliminá cualquier resto de esta producción. Mantenelo refrigerado y usalo dentro de los pocos días. Estás trabajando con grasa animal, de descomposición muy rápida.
  8. Flores comestibles siempre, sin pesticidas.
  9. Las pepas, semillas, carozos de las frutas contienen amigdalina en pequeñas cantidades, si bien es poquito no se sabe cómo puede reaccionar en alcohol y tampoco sabemos que pasa si las dejás por bastante tiempo.
  10. Cuero, los químicos usados en las curtiembres suelen ser tóxicos. si vas a usarlo, asegurate que tenga químicos inocuos y que sean aptos para el consumo humano.
  11. El tabaco no es recomendable para uso en bebidas o infusiones. Para darle un toque ahumado podes usar ahumadores o incluso bebidas que tengan naturalmente de este sabor como maltas o tés (Lapsang Souchong , por ejemplo).

La mayoría de los ingredientes de un cocktail no son realmente peligrosos, no mucho más que el alcohol en exceso. tampoco te estamos diciendo que no experimentes, sólo te aconsejamos que investigues antes de ofrecer a un cliente tu nueva propuesta.