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Cómo ser bartender (y no morir en el intento)

Por Laura Marajofsky y Pipi Yalour – Ph Petite Pasteque– Nota publicada originalmente en Drink Me Blog

Si tenés la impresión de que este artículo va a ser acerca de cómo ser mejor bartender, te avisamos desde ahora que no va por ahí. O bueno, en verdad sí, pero no de la forma en que imaginás. No te vamos a dar tips, ni pasar recetas o fórmulas para que te conviertas en un mejor bartender. En cambio, te vamos a contar un poco sobre algunos temas relacionados con el bienestar físico y mental en la profesión que quizás no sabías -o a los que no les prestás atención-, y por qué estos aspectos son importantes y de ellos depende que trabajes y vivas mejor. Y de paso, como lo vamos a escribir de a dos y una de nosotras es bartender, algunos consejos prácticos para iniciarte en el camino de cuidarte un poco más.

En la primera parte se va a sumar a esta nota “a dos manos”, Pipi Yalour, barmaid y amiga de la casa, y surge luego de charlas trasnochadas precisamente sobre estos temas: lo mal que comemos, dormimos, el poco ejercicio que hacemos y cómo balancear el ocio y el trabajo. Temas que nos tocan a todos (sí, a mí también), pero que son especialmente sensibles si sos un bartender. Ahí vamos!

PY: Pipi Yalour // DM: DrinkMe

ALIMENTACIÓN

Pipi Yalour: Supervivencia. Mis primeros años de trabajo de martes a domingo, 21hs a cierre, estuvieron signados por la supervivencia alimenticia. Me despertaba pasado el mediodía, tomaba un café con algo que vendría a ser el desayuno y el almuerzo, mi próxima comida era la cena en el bar, y hasta el cierre capaz algo de sobras al costado de la bacha. Después del turno a veces comía algo de comida chatarra por ahí y otras veces me iba a dormir sin comer más nada. Todo mal: mala calidad de comida, mal distribuida en relación a los momentos en que más energía necesitaba.

Nunca logré terminar de acomodar esto. Lo que puedo decir al respecto es que si tenés comida en tu casa la vas a comer. Si esa comida es de mala calidad la vas a comer igual. Y que si tenés comida de buena calidad en tu casa, difícilmente salgas a comprar comida chatarra cuando te levantás. O sea, hacer una compra para ayudarnos a comer relativamente sano sirve.

Cocinar y congelar viandas es la máxima solución pero entiendo que te tiene gustar cocinar para pasarte una tarde en tu casa en piyama, escuchando música y siendo feliz y además, llenando el freezer de bandejitas descongelables y deliciosas. Sí, a mí claramente me entusiasma.

DrinkMe: Para los que no cocinamos (aunque deberíamos hacerlo más), algunos consejos simples, aún si vamos a comprar la comida. Tratar de consumir la menor cantidad de alimentos procesados de por sí va a ser beneficioso para tu cuerpo, y de última si vas a comer afuera tratá de mechar comer en casa/comer afuera. Cosas fáciles para hacer es ir a una buena verdulería y comprar abundante fruta y verdura (si es orgánica mejor, pero basta con que no sea de supermercado), elegir un día de lavado, y llenar la heladera con tuppers para tener. Tampoco te zarpes si vivís solo porque se pudre, pero está bueno para acompañar con cosas rápidas que te sacan del apuro como huevos revueltos o en todas sus formas, milanesas, un pedazo de carne o pescado, una tarta. Si lográs evitar gaseosas, dulces y snacks, o al menos dosificarlos, tenés la mitad de la batalla ganada. Soda por gaseosas (estoy implementando soda con limón y mucho hielo y garpa) y frutas secas y cereales con yogurt por dulces, si estás muy antojadx, ayuda. Los reemplazos que me cambiaron la vida y trato de sostener: azúcar mascabo, huevos orgánicos, sal rosada, oliva casi para todo y pan integral negro aún si tengo que comprar lactal. Y sobre todo, hidratarse mucho (esto lo digo, pero no lo hago). Leé las etiquetas y guarda con los productos con mucha azúcar o sodio (el 90% de lo que está en el super o es procesado).

Refes: Shift Sustenance — Eating Right Before, During and After Tending Bar

Sueño

PY: Como si no fuera suficiente el tema de dormir de día, resulta que como en la vida de cualquier persona con horarios laborales normales, los bartenders no nos vamos del  trabajo directamente a dormir. Pasan varias horas entre que terminamos el turno y logramos dormirnos.

Si lograste salir del bar e irte directamente a tu casa, ya tenés parte del partido ganado. Esto es, si no te fuiste copas. El tema es que la música, el stress de despachar muchas comandas y atender clientes te dejan una residual de adrenalina que hace especialmente difícil conciliar el sueño.

Cuando empecé a trabajar de noche estaba siempre agotada, siempre con la sensación de que le estaba pidiendo más a mi cuerpo de lo que podía dar. Con el tiempo me fui empezando a acostumbrar, pero amanecer cansado se transforma en rutina y el ritmo circadiano alterado empieza a tener consecuencias. En mi caso, me dio una enfermedad auto-inmune y tardé un buen tiempo en ir al médico porque los síntomas se parecían a los de dormir mal y de día: adelgazar, tener insomnio, estar agotada, etc.

Después de acomodado ese tema de salud, y de una mañana de verano post servicio en que mirando el amanecer por la ventana mi mente pensó “otra vez se hace de noche y tengo que ir a trabajar”, empecé a construir algunas rutinas que me ayudaron.

De casa al trabajo auriculares con música tranqui. En casa, comer algo y tomar una taza de rooibos (ni té ni café) y jamás de los jamases prender la compu, sino siempre te agarra el día otra vez desvelado.

La clave para mí es que el tiempo que pasás entre que salís de laburar y te dormís, cuando sos bartender, no es tan provechoso como el que podrías tener si te dormís pronto y al día siguiente activás más temprano. Ves el sol y le ayudás un poco al cuerpo a lidiar con el ritmo.

En este punto, me parece que está bueno pensar en el tema de los armados de horarios para los equipos de laburo y cómo podemos hacerlos para que sean lo menos disruptivos posibles para los ritmos de sueño y vigilia de las personas con las que trabajamos. Por ejemplo, que tengamos en cuenta que hacer cierre un día y apertura al día siguiente no es buena idea, porque de verdad sentís como que vivís en un bar. Claro que lo podés hacer un tiempo, pero a la larga termina siendo muy desgastante.

En caso de emergencia, siga estas instrucciones. Lo bueno de lo espiritual es que no hace falta creer para que funcione (al menos a veces).

DM: Para complementar lo que dice Pipi, les dejo una experiencia con mi propio descanso (y una breve historia del sueño). Quizás luego de leerla entiendan mejor algunos hábitos que tienen, o se den cuenta de lo nocivas de ciertas prácticas a la hora de dormir. Les recomiendo leer sobre técnicas e higiene del sueño.www.conexionbrando.com/1992780-laura-no-duerme

Refes: Late nights and the bartender dilemma 

Why reliable scheduling matters for bartenders

Coping with post-shift insomnia

OCIO

PY: Pregunta cruel: ¿Qué hacés aparte de trabajar? Cuando te metés a laburar en un bar a veces parece que las noches se conectan entre sí como bandas de moebius y que sólo trabajás. De hecho, muchas veces sólo trabajamos.

Me parece importante que defendamos nuestro tiempo de ocio y que busquemos ocasiones para distendernos. Puede ser juntarte a comer al mediodía con amigos, puede ser ir al cine, ir a una muestra, o lo que sea que te mantenga activo y te genere disfrute. Cuando empezás a relegar sistemáticamente estos espacios, sumado a todo lo que mencioné anteriormente te vas acercando al burn-out.

Yendo más lejos, y si bien no soy muy de la analogía del bartender con el artista, definitivamente entiendo que parte de nuestra labor es creativa y necesitamos alimentarla. En algún punto esto se puede tratar de encontrar cosas del mundo que te generen ideas o inspiración.

Buena parte de los gastronómicos trabaja con un franco o un franco y medio a la semana. A mí, no me parece suficiente, la verdad. Pero más allá de si dormir todo un día nos alcanza para descansar o no, el punto es que de verdad hemos de pasar esos días libres como libres. Es clave no trabajarlos, esto es, no contestar mails, llamadas, etc. Esta soy yo dándome consejos a mí misma, o mostrándome que algo he aprendido. Hay como una especie de relación entre la industria de la hospitalidad y el estar siempre disponible que tenemos que aprender a manejar.

DM: Parece una pregunta cruel, pero está muy bien hacerla. Si toda tu vida pasa por el bar (o el trabajo que hacés) y no tenés alternancia cognitiva y experiencial, la mente se achicharra. Además está comprobado que las mejores ideas suelen venir cuando procrastinamos (es decir no hacemos nada) o simplemente dejamos pasar el tiempo. Pero si no me creen a mí, escuchen lo que dicen muchos exponentes de esta industria, como Paulo Figueiredo: “Traten de hacer algo que no esté relacionado con esta industria, encuentren siempre un hobby, una distracción, vayan a conocer otras cosas, no se queden  en esta “burbuja” de la industria de la coctelería” (http://drinkmeblog.tumblr.com/post/169609078520/en-charla-con-paulo-figueiredo-aprendan-sean)

ACTIVIDAD FÍSICA

PY: Si conciliar el sueño se hace complicado y te la pasás comiendo a deshora, digamos que pedirse a uno mismo una rutina de actividad física suena a pedir un milagro. Bueno, pertenezco al selecto grupo de personas del universo que jamás aprobó un test de Cooper, y aquí estoy, diciéndole a los demás que posta vale la pena hacer actividad física.

Ejercitarte te lleva a ponerle un poco de orden a tus horarios y prestarle atención a lo que comés, por un lado. Por otro lado, te ayuda a contrarrestar los efectos de estar parado y quieto muchas horas (usen medias de compresión. Sirven para prevenir las várices que nos van a salir), levantar cajones y batir mil cócteles.

Mi combo que funciona es natación y yoga. Voy a natación a media mañana casualmente con un grupo de otras mujeres que también laburan de noche (choferes de colectivo y meseras) y voy como esté. Voy aunque llegue tarde, me haya acostado recién o me duela la cabeza. Para mí estar ahí ya es un logro aunque no nade muchísimo. Es mejor que haberme quedado en mi casa.

Lo de yoga es un poquito más complejo. Durante las primeras tres semanas la profesora me desataba una ira -casi- irrefrenable. Digamos que el contraste entre mi mundo interior y el que ella proponía era significativo. Seguí yendo porque iba junto con un colega entonces nos dábamos entusiasmo para no aflojar. Mis dificultades con la espiritualidad siguen ahí, pero confieso que la calma mental tiene su atractivo. Además, aprendí ejercicios que puedo hacer en mi casa o cuando estoy de viaje y me ayudaron mucho con los dolores de espalda.

Refes: Preventing injury behind the bar with agility training

EL LUGAR DE LAS MARCAS

DM: Otra pregunta casi intuitiva que le sigue a pensar cómo pueden cuidarse los bartenders y trabajadores de esta industria es qué se puede hacer más allá de uno. ¿Cuál es la responsabilidad de las marcas y terceros dentro del ambiente? Es triste que como tantas otras cosas nos veamos obligados a mirar afuera y tomar como referencia lo que está sucediendo en otros lugares, que parece que están a años luz de lo que sucede aquí. Tanto en convenciones como Tales of the Cocktails, en medios especializados y en eventos internacionales como el WC, ya se habla en términos de campañas y políticas de salud en los bares, de las marcas, para la industria toda. Si lees “wellness” (bienestar) por ahí, bueno, están hablando de esto mismo.

Una nota reciente de la excelente revista Punch daba cuenta de esto. Titulada “What Does “Wellness” Look Like in the Drinks World?” relata algunas cosas que están empezando a pasar: como que algunos de los gurúes de la coctelería recomienden beber menos como forma de autopreservación (y si querés durar en esta industria), el boom de las bebidas con menor graduación alcohólica (dando lugar a una industria que crece y que para el 2020 promete recaudar millones), o como el nuevo fanatismo con el vino natural o natural wine. Pero más que nada el artículo recoge testimonios de bartenders y figuras que admiten que tomar todas las noche, fumar un atado por día y dormir poco, entre otras prácticas comunes poco saludables, ya no va más. Y por eso ahora mejor brindar con jugo de arándanos de tanto en tanto, como nos contaba Ms. Reiner en la entrevista que le hicimos hace unos meses (http://bit.ly/2ENUzgj). Genia, la amamos.

“¿Cómo se supone que vamos a funcionar como seres humanos si estamos ebrios siete días a la semana. Estoy feliz de ver que la gente está empezando a darse cuenta de que si quieren tener longevidad en esto, tienen que tratarla como cualquier otra carrera“, dice por su parte Natasha David, dueña de Nitecap en NY. Pero más allá de concientizar todos estos temas y empezar a discutirlos como propusimos el año pasado (http://bit.ly/2hdg6Wh), un primer paso sería pensar: ¿de qué prácticas concretas estamos hablando y qué podríamos esperar de las empresas y los bares si se iluminaran un poco?

Para empezar, esta bueno ver que existen iniciativas provenientes del mundo de las bebidas comoHealthyHospo (@healthyhospo en IG y healthyhospo.com) que ya hablan en términos de “hospitalidad saludable” (healthy hospitality), y como indican desde su cuenta (seguida por influencers y barmaids comoIvy Mix, Lauren Mote, Monica Suh o Lulu St Germain, dueña del Café Moderne y brand ambassador de la marca) cuyos ejes son: ejercicio, bienestar, nutrición y salud mental. Más claro, echarle agua. Organizan workshops, clases y capacitaciones. Y al parecer más organizaciones de este estilo están apareciendo y armando talleres o eventos sociales de wellness en formato pop-up.

Por otro lado como revela una nota linkeada abajo, las marcas también están empezando a darse cuenta no sólo de la importancia de promover bienestar y salud en la industria, sino cómo esto también vuelve en forma de lealtad a la marca o publicidad positiva (tanto respecto de los consumidores como de los propios gastronómicos). Y así cambian almuerzos costosos, merch, y otras cosas, por movidas saludables como clases de yoga, pilates o capacitaciones para comer mejor, prevenir accidentes en el ambiente de trabajo o meditaciones guiadas. “Algunas marcas eligen eliminar al degustación de productos (alcohol) y focalizarse en las actividades de wellness”. Como por ejempo El Silencio, un productor artesanal de Mezcal. ¿Qué hicieron los muchachos? Armaron un programa llamado “Physiology of the Modern Bartender” que hace foco en la prevención de heridas en la barra (presentado en Tales antes), que fue tan exitoso que les empezaron a pedir que lo hicieran en otros lugares y como capacitación para bares. ¿Se imaginan acá algo así sin que la gente se desmaye porque les sacan los tragos gratis de los eventos?

Ah otro datito, El Silencio no gana dinero por estos talleres: los dan gratis porque creen en hacer una industria más sana en general (y que eso va a volver). Listo, ahora sí te dejo para que te explote la cabeza un rato.

Entonces, si las marcas, los brand ambassadors y los bares se alinean, da la sensación de que mucho más podría mejorar. Pero como explica también Punch, “no se trata de una fuerza política o legal, sino una cultural”. Es decir, lo que tiene que moverse y cambiar es la cultura de esta industria (y quizás más allá). Algunas ideas RE locas que se podrían armar por si hay algún representante de marca leyendo…

-Talleres o workshops de un día sobre cómo mejorar cualquiera de los temas tratados arriba (alimentación, sueño, ocio)

-Actividades recreativas deportivas (clases de yoga, de pilates, o inclusive, como una sola marca empezó a hacer el año pasado acá: torneos de fútbol. Y sí muchachos, vivimos en Argentina, es uno más uno, dos. Y sumar chicas, por favor, que algunas jugamos al fútbol femenino hace años).

-Charlas sobre consumo responsable

-Charlas que hagan eje en la salud mental, un tópico bastante tabú en la industria gastronómica en general; por ejemplo cursos para aprender a manejar ansiedad y estrés, clases de meditación, etc

Todas cosas que hasta quizás salen menos que armar fiestas u organizar megaeventos de marca, fortalecen la comunidad, forman a los bartenders y promueven una cultura más sana. Just saying.

Refes: What Does “Wellness” Look Like in the Drinks World?

Promoting Wellness in the Drinks Industry

How Spirits Companies Are Using Wellness to Build Brand Loyalty

The 2017 Health and Wellness Trends Bartenders Should Know

ERGODINAMIA (DISEÑO INTELIGENTE)

DM: Poco y nada puede encontrarse sobre este tema acá, según me cuentan bartenders amigos. Y sin embargo, uds pasan muchas horas sobre sus pies, atendiendo clientes y haciendo cócteles. Se sabe que el cuerpo no está preparado para estar demasiado tiempo sentado (por esto http://bit.ly/2zrooSd y estohttp://bit.ly/2rf9wpT), pero tampoco estar parado hace super al organismo. ¿Cómo están pensadas las barras? ¿Y cómo están hechos los pisos de las áreas de trabajo en las que los empleados pasan tanto tiempo? ¿Qué le pasa al cuerpo exactamente (articulaciones, músculos, huesos, etc)? Algunas preguntas que estaría bueno empezar a hacerse. La verdad es que yo no sé mucho de esto, y lo que sé lo toco de oído: bartenders quejándose por el calzado y probando distintas cosas hasta encontrar “EL” calzado salvador (sí, uno hasta llegó a usar Crocs del otro lado de la barra!), dolores de piernas, cansancio y migrañas por la postura, dolor de cintura, várices en las chicas y así.

Lo poco que encontré en la web sobre el tema en un primer paneo tiene que ver mayormente con homebars, es decir, ergonomía y diseño inteligente aplicado a los bares en casa. Algunos dicen que si querés saber cómo diseñar mejor un bar, lo ideal es preguntarle a los bartenders. Algo que he comprobado en varios bares con deficiencias obvias (incluso para un cliente), a lo que me han llegado a responder  “Lo diseñó el arquitecto, no tiene idea”. Sea como sea, como dónde poner la bacha, a qué altura la barra o los estantes, de qué material el piso, si colocar pedales en las bachas o simplemente dónde ubicar ciertas cosas estratégicamente para dar menos pasos, algunas variables que deberían ser contempladas si queremos bares con diseños “inteligentes”, que hagan más eficiente el servicio y cuiden la salud de los empleados. Aparte de ahorrar tiempo, se ahorra dinero.

Refes: 7 ​Cost-Effective Design Hacks for a More Comfortable, Efficient Bar 

How Do You Build a Better Bar? Let an Actual Bartender Design It

Ergonomic Bar Design for Maximum Bartender Efficiency and Profits

Better, Faster, Smarter Bar Design

Dicho todo esto, muchas suerte con los experimentos, y luego nos cuentan qué tal les fue!

GASTRONOMÍA SALUDABLE/ Sin categoría

Más coctelería, menos trash

Por Laura Marajofsky- Publicado originalmente en Drink Me Blog.

Era necesario que una figura consagrada como Alex Kratena, considerado uno de los mejores bartenders del mundo, creara el proyecto (P)our, y que el bartender Jim Meehan diera una descarnada charla, para que de a poco se empezara a hablar más sobre un tópico tabú: el abuso de alcohol en la industria. A su vez es el propio Kratena -quien ha admitido en numerosas entrevistas que odia emborracharse- el que menciona cada vez que puede el hecho de que la labor de los bartenders
hoy está cambiando cada vez más rápido, y que, como indicaba el concepto detrás de la charla de Meehan y otros, “hay que repensar el rol del barman moderno”. “Por suerte cada vez hay más gente en el negocio mostrándole a otros todos los días que es posible vivir una vida balanceada y al mismo tiempo estar haciendo gran progreso en términos de conocimiento culinario. Es como un cóctel, apuntamos al balance perfecto, y en el balance se trata de lograr una relación armoniosa entre los elementos individuales”, nos explicaba cuando le preguntábamos por los cambios que se estaban dando en la profesión y ciertos temas polémicos como las adicciones y el poco cuidado que hay en el ambiente.

Lo que para algunos se hizo más ostensible luego de empezar a escuchar charlas como la de Meegan u otros testimonios que salieron a la luz (como el de Jack McGarry del prestigioso bartender del Dead Rabbit), para otros es moneda corriente en la noche. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta, incluso como cliente u observador casual, que en Buenos Aires todavía prevalece una cultura muy infantil (e irresponsable) del consumo de alcohol en el ambiente laboral, puntualmente en los bares, que las políticas de consumo responsable no están generalizadas (tanto por parte de las marcas como de los gastronómicos), y sobre todo, que los propios bartenders y barmaids son poco cuidadosos. Se sabe también, que el shot con el cliente es una práctica más común que ocasional -como se supone debería ser-, y que cerrar un turno -y a veces hasta empezarlo- bebiendo también es algo que pasa bastante. Esto en lo que refiere al funcionamiento y la performance durante el turno de trabajo; porque también existe un código implícito que hace que cuando se termina el turno laboral muchos continúan bebiendo (la famosa caravana para “descomprimir” que los lleva por bares gastro abiertos hasta tarde). No todos y no siempre, pero es una práctica más que naturalizada.

ABC, para los cancheros

Si llegaste a este punto y pensás “Jamás vi a un bartender beber o hacer shots en su turno”, te decimos, abrí los ojos. Si llegaste a este punto y te estás preguntando “¿qué tiene de malo eso?”, te repetimos lo mismo.

Parecerá una obviedad, pero nunca está de más recordar que si bien en esta industria el concepto de servir alcohol es un dado, la cultura del consumo es algo que puede (y debería) formarse y difundirse con responsabilidad y criterio. Asimismo, si bien el bartender no tiene responsabilidad por lo que sucede fuera del bar y no es el tópico de esta nota, es interesante notar que la manera en la que se conduce un profesional impacta en la forma en la que sirve y cómo esto educa al cliente. Algo a tener en cuenta sobre todo cuando las nuevas generaciones también se están acercando a la barra, si bien el target de bar es cada vez mayor (en edad), y digamos que los Millennials no son el público típico ya que prefieren la cerveza a los cócteles.

Volviendo al tema de cómo impacta en el profesional y en la industria el consumo irresponsable, vale la pena tener en cuenta un par de cuestiones:

-De acuerdo al Instituto Nacional de Seguridad Ocupacional y salud (EEUU), los bartenders tienen 2.3 más chances de morir de alcoholismo que el resto de la población
-La Argentina ocupa el tercer lugar en toda América en cuanto a consumo de alcohol: 9,1 litros per cápita. Un récord no muy feliz.
-Y aquí, algunas de las consecuencias y el deterioro que genera el alcohol en el cuerpo

Mientras que en algunos círculos eligen barrer abajo de la alfombra el debate, por suerte otros medios y outlets eligen tocar el tópico, como ha hecho en numerosas ocasiones el sitio Tales of the Cocktails. Uno de los planteos más lúcidos que se hacen desde Tales es marcar que aunque no seas adicto al alcohol, esto no implica que a) no abuses del mismo de tanto en tanto o regularmente y b) que no haya que problematizarlo. Obviamente que hay grados más graves, pero lo interesante son aquellos casos más sutiles donde cuesta trazar la línea entre lo que es comportamiento natural y aceptable, y comportamiento que puede con el tiempo volverse nocivo y sobre todo, algo de lo se habla más afuera que acá, poco sustentable a largo plazo para quienes que trabajan en este oficio. La noche es dura para el cuerpo en muchos sentidos, y el consumo de alcohol es uno de ellos. Si no baste como evidencia el poco estado físico en el que están muchos pibes jóvenes que trabajan tras las barras hoy, incluso los que no tienen mucho recorrido hecho.

Alcohol vs profesionalismo

Una de las personas más coherentes que hemos tenido el placer de escuchar hablando sobre el tema es Miss Julie Reiner, barmaid con más de quince años de experiencia, pionera, dueña/manager de algunos de los bares más trendy de la competitiva escena newyorkina (Clover Club, Leyenda, Flatiron Lounge), autora, y básicamente, capa total. Reiner quien es conocida por promover excelentes ambientes laborales tanto para hombres como mujeres, tiene una tolerancia cero con respecto a las adicciones y especialmente la ingesta de alcohol en horario laboral. Su explicación es de lo más criteriosa y sensible, abogando por el cuidado del cuerpo si querés durar en este negocio -como ella lo ha hecho- y por el profesionalismo de un bar.

“Mi filosofía es que la gente no se sienta en su escritorio y se toma un martini. Este es tu trabajo, si sos un bartender. Sí es una industria divertida, pero si estás tomando cuando trabajás, y luego estás tomando porque es tu día libre, entonces estás tomando siete días a la semana, y eso es un problema. Y no quiero tener un ambiente de trabajo poco sano. He tenido casos de gente en el pasado con estos problemas, y los he tenido que dejar ir. Muy buenos bartenders que no se podían controlar. Ahora en los EEUU es algo de lo que está hablando mucho más…”.

Reiner marca algunas cosas que tanto Meehan en su charla como otros bartenders mencionan, y tiene que ver con que muchos ingresan a este negocio de chicos, y como tales se comportan, es decir, sin sentido del cuidado de su cuerpo, una de las herramientas más importantes, o conocimiento y ponderación de los riesgos, en otras palabras… con mucha omnipotencia (uno siempre piensa “a mí no me va a pasar”) o cinismo (todos los discursos estilo “de algo hay que morirse”). Pero luego llegan los accidentes dentro o fuera del trabajo, los desbandes, el levantarse con resaca varios días a la semana, el no recordar qué paso la noche anterior, sucesos violentos, etc. Tenemos demasiadas anécdotas que podríamos anexar, tanto porque las vimos con nuestros propios ojos, como relatadas por más de una fuente.

“El tema es que hay mucha gente joven que entra a este negocio, y es un trabajo muy cansador y podés hacerlo por tiempo limitado. Yo estuve casi seis años detrás de una de las barras de mis primeros bares, tuve una lesión en el hombro y me tomé licencia. Cuando regresé no podía volver a hacerlo. La gente no sabe lo duro que es para el cuerpo este trabajo. Y por otro lado, sumada a la gene joven que empieza en esta profesión, hay bares o gerentes que piensan que el bartender tiene que tomar con el cliente. Cuando recién empezaba en esto, es San Francisco en los 90s, hacía shots falsos para brindar con el cliente. Entonces le servía al cliente alcohol de verdad y yo brindaba con un jugo de cranberry. Querés poder divertirte con el cliente pero al mismo tiempo tenés que mantener la compostura, y tenés que manejar dinero y órdenes, es realmente complejo”, nos contó Reiner risueña en el WC, admitiendo sus trucos a la hora de mantener cierto espíritu festivo pero ser inteligente en el manejo de un bar y su personal. Off the record nos admitió que también le había llegado a dar “fake shots” a los clientes, y que por supuesto ni lo habían notado… y los había cobrado! Con esto queremos decir que a veces es más el gesto que el trago en sí.

La estetización del trash

Charlando con bartenders y barmaids locales nos consta que cada uno, y para el caso cada bar, “lleva su librito”. Están los que eligen tomar sólo cuando se brinda con el cliente, los que no shotean ni siquiera en ese momento o muy de vez en cuando, los que toman con la comida, los que cierran el turno con una birra, o un negroni, los que se toman “semanas sabáticas”, los bares que no lo permiten (bares que marcan la vanguardia cultural como el 878 o Verne Club, que también ha empezado a incluir en su carta el vol. de alcohol de cada trago), bares en los es indistinto o no lo controlan, y otros en los que indirectamente se fomenta… De éstos últimos queremos hablar un poco.

La cultura del buen beber de la mano del reciente boom coctelero de la última década siempre se caracterizó, al menos en sus referentes más visibles (Tato, Cuco, Gallosi, De Los Santos, Díaz, Auzmendi, Rodríguez) por la mesura, por transmitir el amor al cóctel perfecto pero siempre maridado por la ocasión particular (salir a beber como algo especial), la conversación, la comida, lo social y hasta el color del patrimonio local. Muchos referentes contemporáneos más jóvenes siguieron esta línea. Pero vemos también una creciente camada de pibes que tienen problemas en diferenciar lo aceptable de lo “border”, que piensan que la diversión (para ellos y el cliente) va de la mano del reviente, y hasta que lo “trash”, el vuelque, lo decadente, es algo estético y cool. Y esto en parte, se transmite y se reproduce en bares, y a veces en eventos (organizados por marcas o por los propios miembros de la comunidad), que no son lo suficientemente críticos y responsables con sus empleados/pares.

Porque no todos los días puede haber ronda de shots, y hay que ser consciente que tomar del pico de las botellas con los clientes es una imagen que colabora con la idea de que ir al bar es reventarse. Porque no todos los eventos tienen que incluir degustaciones compulsivas a horarios insólitos (mañana o mediodía), y aún si es así, no es necesario tomarse hasta el agua de los floreros. Porque poner algunos carteles de “Beba con moderación” aplica poco y nada para el público, pero pareciera que mucho menos para el bartender. Porque no existen programas serios de formación y asistencia en los bares, como sí sucede afuera, tanto para el cliente pero sobre todo el profesional respecto del consumo de alcohol y adicciones, así como asistencia psicológica y en salud. Y porque no muchachos, ir a un bar es mucho más que romperse la cabeza. Por suerte. O al menos eso creemos desde este espacio.

En un tono más serio (¿más?, sí!) es posible hablar del potencial “Cromañón” que tenemos en nuestras manos si pensamos fríamente en la idea de que gente “puesta” o alcoholizada nos atienda. Como dice Reiner, manejar un bar es mucho más que sólo servir tragos: tenemos que comandar órdenes, manejar plata, velar por la seguridad gastronómica del cliente (viendo qué vertemos, cuánto, el estado de las cosas, las posibles mezclas tóxicas, etc), estar atentos a problemas (peleas, situaciones de abuso de alcohol del otro lado de la barra, robos, acoso a las mujeres, etc), y todo eso mientras se atiende y se intenta dar un buen servicio. Ah, cierto, y mientras preparás un cóctel. Tenemos la hipótesis de que si no se dan mayores inconvenientes en muchas ocasiones, es sólo porque por lo general hablamos de equipos de barra completos y numerosos (con mucha gente en distintos roles), y si alguien está un poco pasado esa noche se remonta. Suele haber más de una persona a cargo, doble chequeo de cosas y otros protocolos que previenen y contienen. Y aún así, por ej, esto no evita incidentes fuera del bar (accidentes de tránsito, sucesos violentos o derrapes físicos).

Tenemos que empezar a creer que es posible tener ambientes laborales más sanos y funcionales, e inculcar a las nuevas generaciones de bartenders que esto es un trabajo como cualquier otro, y que como tal requiere disciplina, cuidado del cuerpo y ante todo seriedad. Quizás más que en otras áreas, al estar manejando el consumo alcohol propio y de terceros. Es posible pensar la noche como algo menos trash e igual de divertido y excitante (tenelo en cuenta la próxima vez que subas esa foto cliché de vos volcado). Inclusive muchos barman y expertos de afuera están empezando a notar que los mejores o más exitosos bartenders ya no beben o están repensando su relación con el alcohol . Aunque tampoco es necesario volverse abstemios o monjes tibetanos. Como dice el propio Kratena, hay que buscar equilibrio, y como también explicaba en un panel de tendencias del WC algunos bares ya empiezan a ver que es necesaria una formación más integral del bartender e impulsan los llamados “intelectual programs”.

En suma, un mundo donde haya más coctelería y menos trash es posible.