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RECETAS

Reacción Maillard: receta de bourbon con manteca tostada

Estoy casi segura de que los periodistas que trabajan en gráfica tienen una carpeta que se llama “notas de color”. Ahí hay muchos textos que con un título bien picante se transforman en hits atrapacuriosos. Algunas de estas “noticias”, además, tienen la gran ventaja de ser atemporales, se pueden refritar y salir tres o cuatro veces al año. 

Un gran ejemplo de esto es el binomio “¿Cuán seguro es comer carne poco cocida?” y “Los peligros de la carne muy cocida“. No quisiera generar pánico en la población, peeeero, esos riesgos están también en las tostadas, mirá: “¿El pan quemado de las tostadas produce cáncer?“.

En el bife y en el pan pasa lo mismo: reacción Maillard. Acompañenme a vivir esta aventura de formación  de compuestos aromáticos  y gamas de dorados.

Algunas definiciones más o menos aburridas


La reacción Maillard técnicamente se llama “glicación no enzimática de proteínas”. Okey, el nombre no invita a seguir leyendo, pero quedate que la explicación va a ser fácil.

Food Chemistry – The Maillard Reaction

Cuando exponemos alimentos a temperaturas altas o al paso del tiempo y en éstos hay un azúcar reductor (cetosa o aldosa) y un aminoácido o una proteína, ocurren un montón de reacciones químicas que a) cambia el color de la sustancia (se va poniendo marrón), b) genera nuevos compuestos aromáticos,  c) aumenta la acidez.

Los compuestos presentes en lo que sea que estemos cocinando, el tiempo de exposición al calor y la temperatura determinarán qué sustancias nuevas se crean y qué aromas aportan. 

Aunque recién ahora le pongas nombre a todo esto, la verdad es que los frutos de la reacción Maillard están por todos lados (los granos de café tostado, la costra del pan, algunas maltas, carnes asadas) y son lo que diferencia una comida “meh” de una comida rica posta, como una papa hervida o una papa al horno, dorada, crocante, hermosa. 

Si nos excedemos en la temperatura y dejamos que lo que sea que estemos cocinando se ponga negro, se pueden
generar sustancias que -en grandes cantidades- son cancerígenas, como la acrilamida. Ahí el peligro latente en esas tostadas quemadas.

Vamos Al Grano

Aquí, lo mejor de dos mundos: manteca y reacción Maillard. Los franceses están -otra vez- un paso adelante: la manteca “tostada” es conocida como beurre noisette. Y convengamos que si hay una nación a la que le obsesiona la manteca, es Francia. 

El proceso es súper simple pero tenés que estar atento, porque en cuanto te descuidás, se quema todo: ponés manteca en un sartén a fuego medio y te quedás ahí parado mirando. Primero se va a poner color amarillito, después dorado y apenas se pone marroncito, lo tenés que sacar del fuego porque la sartén va a seguir caliente y se te puede quemar. 

Dos cositas a las que prestar atención: si estás usando un sartén de fondo oscuro vas a necesitar estar extra atento al tema del color y fijate que probablemente cuando trasvases la manteca veas que tiene sedimentos, eso es normal, son sólidos que están presentes en la leche. 

Podés usar esta manteca tostada en cualquier preparación que requiera… manteca.

¿Acaso usted no es bartender, señorita?

Armé para esta ocasión una receta, que igual seguro ya armó otra gente, porque es bastante simple: una reversión de old fashioned con manteca “dorada”.

Para incluir la manteca en la receta opté por usar una técnica que se llama fat washing, que te permite saborizar destilados con materia grasa. La idea básica es que el alcohol y las grasas reaccionan de forma distinta a las bajas temperaturas.

La cosa es así: mezclá 150gr de manteca tostada líquida, pero no caliente, con 750ml de bourbon en un frasco. Agitalo un poco y dejalo reposar por dos o tres días. Pasado ese tiempo, poné el frasco en el freezer así la manteca se solidifica, sacá la manteca y filtrá el líquido con papel. 

  • 60ml bourbon con manteca tostada
  • 7ml syrup simple 1:1
  • 3 gotas de solución salina
  • Un par de dashes de Angostura
  • Piel de naranja

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RECETAS

¿Es el Old Fashioned el primer cóctel de la historia?

El finde estuve detrás de la barra. A veces pasa que algo se alinea en un bar y salen anécdotas memorables. O al menos momentos que te recuerdan por qué seguís trabajando servicio a los treinta.

El despacho fue medio de locos, mucho trabajo durante muchas horas y en el medio de todo eso la encargada me dice que un cliente quiere saber cómo hacemos los Old Fashioned, le explico y al ratito vuelve. Me pide que me acerque a una mesa a hablar con ese cliente que hacía muchas preguntas. Pintaba hostil y así empezó: saludo, presentación, poner el tema sobre la mesa.

Era una pareja de más o menos 50 años, claramente no vivían en Córdoba (no sé cómo uno se da cuenta de esto exactamente, pero uno se da cuenta). Volví a explicar cómo hacemos el Old Fashioned y aclaré que puedo hacerlo de otra manera si era lo que él prefería.

Ella miraba y él me daba instrucciones sobre cómo quería su cóctel. La primera reacción fue pensar “bueno, amigo, ponete un bar y ya”, porque sábado 2 am. Lo quería con Angostura regular y también Angostura de naranja, con Maker’s Mark, con azúcar en vez de almíbar, y con piel de naranja, no con media rodaja. Perfecto, a todo que sí.

Parecía que esa conversación ya había terminado, pero cuando estaba por darme vuelta para volver a la barra a preparar lo que me habían pedido, el tipo me dice: “El Old Fashioned es el primer cóctel que se creó en la historia—acá le pone énfasis y apunta con el dedo—EL PRIMER CÓCTEL DE LA HISTORIA. Te lo cuento para que lo sepas”. Ahí aparecen unos cuántos caminos posibles: decirle que sí, que de una; decirle que no; o decirle que no pero que sea una conversación, no un monólogo. Siempre es desafiante dar vuelta la cosa.

Las cosas por su nombre

Es difícil establecer el rol del lenguaje en todo esto, aunque si hubiese prestado suficiente atención en la universidad quizá podría darle más sentido a esta oración. El punto, en definitiva, era si eran cócteles aquellos que se crearon antes de que se adoptara la palabra cocktail. Si nos ponemos estrictos, lo cierto es que la mayoría de los cócteles que tomamos actualmente no lo son según la definición y que tampoco importa tanto.


El término cocktail aparece por primera vez impreso en un diario en Estados Unidos en el año 1806. El editor contesta una carta de un lector en la que consulta por el término y lo define como una bebida estimulante compuesta de algún destilado, azúcar, bitters y agua. Lo que hoy conocemos como Old Fashioned empezó a existir a principios del 1800 bajo el nombre “Whiskey Cocktail”: whisky, azúcar y bitters, servido sin hielo. Promediando la mitad del siglo XIX los bartenders comenzaron a agregarle toques mágicos: Chartreuse, curaçao, y vaya uno a saber qué más. Así es que para referirse a la receta original se popularizó el término Old Fashioned Whisky Cocktail, que sería algo así como “cóctel de whisky a la vieja usanza”.

Lo que le conté es que antes de que en Estados Unidos se tomara masivamente el bourbon, se tomaba mucho coñac. De hecho, varios de los cócteles que tomamos hoy en día con bourbon figuran en libros antiguos con coñac, whisky e incluso ginebra. El brote de filoxera que atacó la región francesa de Coñac allá por 1800, sumado a las siempre difíciles relaciones entre franceses y británicos, colaboró para que bastante antes de que apareciera la palabra cocktail el ron se popularizara a una escala increíble.

Hay un libro al respecto que se llama And a Bottle of Rum: A History of the New World in Ten Cocktails de Wayne Curtis que cuenta la historia de los Estados Unidos, algo de Latinoamérica e incluso India a través de esta bebida.

Ya a mediados del Siglo XVII el ron era un hit en el mundo. Los ingleses estaban produciendo azúcar en algunas islas del Caribe con un remanente de una parte de melaza cada dos de azúcar producida. Y si hay alguien bueno para hacer negocios son los ingleses. Ese remanente empezó a ser la materia prima con la que se produjo este destilado. Y aunque la historia de los piratas es muy pochoclera—estos realmente existieron y no eran tan distintos de los no-piratas que recorrían los mares con bandera de algún país—la mayoría de las mezclas populares con ron vinieron después que ellos.

En 1655 el ron empezó a repartirse a los marineros británicos. Y se asignó una ración diaria. Sorpresivamente esta política se mantuvo hasta 1970, cuando ya era completamente indefendible seguir trasladando bebida y sirviendo ron a todas las tripulaciones.

Rum was called “Necessity”

Las indicaciones son las siguientes: servir dos onzas de ron en un vaso con capacidad para ocho onzas, llenar con agua. Agregar un chorrito de jugo de lima fresca o azúcar morena. Eso es un grog, que resultó ser una gran solución para el escorbuto, aunque no precisamente por el ron, lo que hubiese sido un desenlace más interesante para la historia, en mi opinión.

Para entender: el escorbuto es una enfermedad que se produce por falta de vitamina C, que es la que nos ayuda a producir colágeno, y sin colágeno los tejidos empiezan a romperse. Como los humanos no producimos vitamina C, necesitamos ingerirla a través de los alimentos. Los viajes largos en barco, con una dieta pobre, mataban muchas veces a buena parte de las tripulaciones hasta que en 1753 James Lind probó la eficacia de los cítricos para tratar la enfermedad, que para 1795 ya había dejado de ser una amenaza.

Algo de esto fue lo que le conté al señor de la mesa 21 un sábado a las 2 am. Terminamos riéndonos. Les hice sus Old Fashioned, me dijeron que estaban ricos y dejaron USD 20 de propina.

Podés comprar este libro a través de Book Depository. Te llega a tu casa en un par de semanas. Este es tapa blanda y no tiene dibujitos, ni fotos, ni nada que alegre a un niño. Está en inglés y tardé meses en leerlo. Aun así lo recomiendo.

Old Fashioned

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Ingredients

  • Dos dashes de Angostura
  • 60ml de bourbon
  • 7ml de syrup simple

Instructions

1

Mezclás todo eso en un vaso de whisky

2

Le agregás hielo

3

Lo revolvés para mezclar y enfriar

4

Decorás con media rodaja de naranja y una cereza.