RECETAS

Ideas para usar té en coctelería. Por Caro Fortuna

Es un placer que estés leyendo esto, soy Caro Fortuna, nacida y criada en Buenos Aires, bajo el sol en virgo y con ascendente en géminis. Hasta los 14 años viví en el barrio de Mataderos, a 50 metros de lo que es llamado Ciudad Oculta, casi frente al -ahora demolido- Elefante Blanco.

Soy lectora y escritora desde pequeña, mis cuadernos ya sacaban chispas desde la primaria, que es cuando empecé a ser aficionada a la poesía. Además de eso, soy diseñadora de tés, tea blender, bartender, reikista, estudiante de yoga y actualmente estoy cursando la formación en herboristería en la Universiad Abierta Interamericana

Me considero nómade: a los 18 años me fui de casa directamente hacia el Sur Argentino. Uno de esos días en que vagaba sola, me senté en un pequeño comedor familiar en El Bolsón. Ese día había caminado mucho, leído mucho, había vomitado y sentía un gran malestar estomacal. Lejos de casa y de todo, le comenté mi malestar a la anciana que vino amablemente a comentarme el menú del día.

Ella me trajo una taza con una infusión caliente. Juro que al sostener esa vajilla de porcelana ya me sentía mejor, hasta puedo acordarme de ese aroma tan particular que me recordaba a algo, aunque no sabía bien qué era. Tomé despacito ese brebaje concentrándome en adivinar de qué se trataba. A los 10 minutos ya estaba bien: no tenía nauseas, ni frío, y hasta tenía ganas de hacer el trekking que estaba promocionado en la cartelera del lugar. Pero antes, le agradecí y le consulté qué fue lo que me sirvió. Ella contestó: “solo es té”. No sé por qué me dio ganas de abrazarla, pero ella me abrazó primero.

Doña Marga ya no vive, pero cultivaba sus propias hojas de té en un invernadero junto a su cabaña. Ese té, sin dudas no era uno más, sobretodo considerando que esta planta necesita altas temperaturas para su cultivo.

Luego de idas y venidas, ya de vuelta en Buenos Aires y a mis 21 años, al gerente de la cadena deportiva en la cual trabajaba se le ocurrió abrir un bar. No tuvo mejor idea que ponerme a cargo. Así que, fui al Instituto Argentino de Coctelería a estudiar para ser bartender, bar manager, barista y a aprender todo lo que podía de este nuevo mundo.

Como soy un ser espiritual, la noche y los excesos no coincidían con mi estilo de vida. De igual manera empecé a tener mala alimentación, mal descanso, stress, llegué incluso a desmayarme con una bandeja llena de cervezas en mano. Lo cierto, es que apartando ese lado glamoroso que parece tener este trabajo, se requiere de un equilibrio físico y mental muy desarrollado para sostenerlo.

Ahí tuve lo que llamo mi primera “crisis de la profesión”*. Creo que a muchos nos pasa en algún momento, independientemente del puesto en el que estemos, lo de llegar a preguntarnos por qué nos estamos dedicando a esto.  Pedí una señal al Universo (otra de mis gansadas que juro que funciona) y ahí estuvo: un libro de Alquimia que encontré tirado en la calle me dejo en claro cuál era mi función en este lío. Fue mi héroe y me sentí una heroína.

Actualmente brindo un taller de infusiones online con aprendices de toda Latinoamérica, para el cual desarrollé un manual que se llama “La Vida Secreta” donde me baso en investigaciones de fitomedicina sobre las poblaciones indígenas de las Américas y su sabiduría ancestral. Además, tengo mi marca de blends y tisanas con intenciones curativas. Esto me salvo de la pandemia. Sigo viviendo sola, pagando mi alquiler, pero lo más importante: estoy trabajando de lo que me gusta.

¡Un tecito por favor!

Acá quiero dejar en claro una cosa: el té proviene de una única planta, la camelia sinnensis. Es decir, que todos los tes que conocés: el verde, el rojo, el blanco, el negro, todos, absolutamente todos, provienen de esta planta.

Su variación de colores, aromas, texturas tiene que ver con el tratamiento que se le otorga a la planta luego de la cosecha. Por ejemplo: para que sea té verde, las hojas de la camelia son “selladas” al wok. En esas especie de sartenes curvas se les hace vuelta y vuelta a las hojas en un proceso de fijación con calor para detener la oxidación de la planta. Por supuesto que en procesos mas industrializados se utilizan maquinarias.

Un té de tilo por favor: ¡ERROR!

El tilo, el boldo, la manzanilla y demás, son plantas medicinales. Estas plantas están comercializadas en saquitos pero te reto a que vayas a buscar esa caja de boldo o hierbas que tenés en la alacena para comprobar que en ninguna parte dice la para palabra té.

Aquí estamos hablando de tisanas. Las tisanas son infusiones que contienen una o mas hierbas y que incluso pueden también tener semillas, flores, raíces y todo tipo de botánicos. 

Ahora te digo, que quizás todavía en Argentina no son tan populares los blends, pero esto se trata de una combinación entre tisana y té, o bien entre diferentes tipos de té mezclados entre sí.


Nunca zafás de la historia: una de amor que dura 5000 años

Vamos con una vuelta al mundo en algunos párrafos:

  1. Una buena tarde el emperador de China estaba meditando bajo un árbol mientras hervía su agua como de costumbre por cuestiones higiénicas. En eso se caen unas hojas al caldero y tiñen el agua por completo. Shen Nong, el poeta emperador no pudo resistirse a probar este brebaje. Se trataba de la camelia sinensis, su aroma y sabor lo cautivaron de tal forma que ordeno que se plante este árbol en toda la región. Al principio el té era una bebida para unos pocos, solo los monjes, políticos de alto rango y los eruditos podían acceder a esta bebida.
  2. Cuando llegó a Japón se institucionalizó a través del ritual del té de los samuráis. En este caso cambiaron los métodos de elaboración conocidos hasta el momento y crearon el té matcha, una nueva forma de tomar té verde: en polvo. 
  3. En el Siglo XVII, en Inglaterra el príncipe Carlos II se casó con la Princesa Catalina de Portugal, que estaba acostumbrada a consumir grandes cantidades de té. Fue cuestión de tiempo para que ésta se convierta en una bebida de la realeza. El famoso five o’ clock tea, y la tazas con asa fueron inventadas por ellos, quienes las comenzaron comercializar en todo el mundo como mercancías exclusivas. Una bebida “de Reyes”. Así es que de la mano de la Compañía Británica de las Indias Orientales el té empieza a ser codiciado en todos los puertos  y llega a convertirse al día de hoy en la segunda bebida más consumida del mundo después del agua.
  4. Pero no quiero obviar a nuestra amada Argentina. Se posiciona actualmente como la novena exportadora de té en el mundo. Es cultivado mayormente en la mesopotamia. De hecho, la ciudad de Campo Viera, en Misiones fue declarada  Capital Nacional del Té. La mayot mayoría de la producción se utiliza para exportar a países como Estados Unidos y Canadá.

Variedades de té y cómo manipularlas


Ideas para usar té en coctelería

Ideas para usar té en coctelería

El té puede ser un gran aliado a la hora de preparar cócteles. Además de su bajo costo y sus múltiples propiedades, resulta un excelente reemplazo a las gaseosas convencionales. 


Gaseosa casera con té

Encontré esta formula el año pasado queriendo crear agua tónica casera y experimentando me salió esta receta que podés probar.

  • 1 parte de jugo de cítricos: limón, naranja, pomelo o mezcla de ellos.
  • 1 parte de té: elegí el té que más te guste. De hecho, entre los comerciales hay algunos saborizados en saquitos que aportan una nota extra de sabor.
  • 1 cucharadita de bicarbonato de sodio. 

Elegí una botella de vidrio limpia, agregá el té (de ser posible, ya frío), sumá el bicarbonato de sodio y listo.

Usar bicarbonato de sodio ayuda a reducir los jugos gástricos como la bilis y mejora la digestión. En relación a la vida útil, es ideal consumirlo el mismo día para preservar las propiedades de los ingredientes, pero en heladera aguanta una semana.

Syrup de té

  • 500 ml té negro
  • 100 g panela diluida en 500 ml de agua segura

Mezclá el té aún caliente con la panela disuelta en agua caliente. Envasalo en una botella de vidrio limpia y usalo en el transcurso de un mes.

Aquí les comento algo sobre la panela o piloncillo. En Argentina no es muy popular y aveces es complicado conseguirla. La descubrí en un viaje de mochilera por Europa donde conviví unos días con una Colombiana que una buena mañana me dijo: “¿Quieres agüita panela cariño?”. Desde ahí me acompañó siempre. Este producto es jugo de caña de azúcar cocinado. Se forma como un ladrillito color caramelo. A diferencia del azúcar blanco, esto no está blanqueado ni procesado, así que viene con el combo de propiedades alimentarias como Calcio, Fósforo, Magnesio y vitaminas del grupo B. 


Un cóctel con té

  • 400 ml vermouth rosso
  • 100 ml gin
  • 300 ml syrup de té
  • 50 ml jugo de jengibre
  • 50 ml jugo de limón

Antes de exprimir el limón te sugiero que retires las pieles con un cuchillo o pelapapas. Para armar el trago sólo tenés que poner todos los ingredientes en una jarra y revolver para integrarlos. Te recomiendo sumarle mucho hielo. Así, te va a rendir aproximadamente dos jarras de 1 litro.

A cada vaso que sirvas ponele una rodaja de jengibre y una tira de piel de limón para perfumar.

Para mí el vaso ideal para servirlo es en una taza, pero te dejo que experimentes lo que más te guste. 


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