RECETAS

Comunicar on-line: ¿cuándo un regalo es un regalo?

Está bastante difícil pensar en temas sobre los cuales escribir, en medio de este contexto especialmente hostil para la gastronomía. Peeeeero, una mañana lo encontré: este es un correo sobre regalos. Sobre mandar regalos y recibir regalos. 

Quizás te llame la atención a priori la selección del tema, te comento por qué decidí escribir al respecto: hay marcas de bebidas y alimentos, y también emprendimientos gastronómicos pasándola mal que están buscando que más gente sepa acerca de sus productos y los compre.

Se da una combineta particular: ya no se pueden hacer eventos, ni acciones de marketing, ni vender en bares como se solía hacer; y todes estamos pasando más tiempo online. Entonces hay que hacer foco ahí.

Esto ya existía, y los influencers vienen transitándolo con soltura desde bastante antes de que empiece la cuarentena: una marca o emprendimiento te manda su  producto y lo cuentan en redes. 

Primero hay que aclarar algunas cosas. 

¿Qué es un regalo?

Todas las definiciones van más o menos en la misma línea: es algo que alguien le da voluntariamente a otra persona sin que la persona que recibe tenga que pagar por ello, ya sea para honrar alguna ocasión (cumpleaños o casamientos por ejemplo), para expresar cariño, o por algún otro motivo.

Básicamente lo que quiero decir es que un regalo no es un negocio. No confundamos gordura con hinchazón. Lo aclaro porque muchas veces es un eufemismo que en verdad significa “te voy a mandar algo que quiero que publicites”. 

Una paradoja para pensar

Me imagino que si sos usuarie promedio de Instagram, no te copa seguir cuentas que suben contenido esponsoreado o publicidad que intenta hacerse pasar por recomendación todo el tiempo. Ya de por sí esa plataforma nos muestra un posteo sponsoreado cada 4 de gente a la que seguís, que es bocha.

En ese contexto, hay que encontrar el equilibrio. Si sos emprendedor, o tenés un local gastronómico pensá que hay usuarios en Instagram con ganas quizás de colaborar difundiendo lo que hacés, pero que si lo hicieran con todos los emprendimientos que se los pide, vos dejarías de querer ver esas stories

Cuentas claras conservan la amistad

Un “regalo” no puede ser un cuchillo en la panza: con esto me refiero a que debo poder rechazarlo y debo poder decidir qué hacer con él y qué contar al respecto. 

Escenarios posibles 

Caso 1

Cuando de verdad quieras hacerle llegar a alguien con quien tenés un vínculo afectivo de algún tipo un producto o servicio cuyo costo recae sobre vos, te recomiendo que lo hagas más o menos siguiendo esta línea: “Me gustaría mandarte un regalo, ¿estarás en tu casa X día en X momento en condiciones de recibirlo?”, si la persona agarra viaje, coordinan el tema del envío. Existe la posibilidad de rechazar regalos en esta trama también, pero eso lo dejamos para otra peli. Suele ser escandinava. Estos son los auténticos regalos. 

Caso 2

“Te queremos mandar un regalito, ¿nos pasas tu dirección?” ALEEEEEERRTA. Acá como persona que envía podés explicarme acerca de lo difícil que está la situación y que te serviría difusión y me das a elegir opciones de algunos productos y momentos de entrega si son perecederos o deben ser comidos al toque. Si solo “me mandás un regalito”, entonces es un regalito y lo trataré como a la cortina de baño (volveré sobre este objeto más adelante), te agradezco y ya. ☺️ 

Caso 3

Hay otro escenario posible, muy distinto, que es que lo que comunicás como “un regalo” en verdad se trate de un negocio: tenés muchos seguidores y armás un acuerdo con una marca o un emprendimiento. Ahí definís qué es lo que vas a recibir, ya sea producto, o producto y dinero, o lo que sea, y también definís la contraprestación: cómo lo vas a comunicar. Esto es bien concreto porque es un acuerdo de laburo: voy a subir X cantidad de stories, feed, bla. bla. Lo definís antes de que te llegue el producto.

Generalmente no es lo que hacen los locales gastronómicos, pero lo cuento para que se vea clara la diferencia entre una relación de laburo con obligaciones a cumplir por ambas partes y un “haceme la onda”.

Esto no puede ser un problema

Voy a citar a Michael James Wong, que en verdad es profe de yoga y no tiene nada que ver con el marketing digital, ni con incomodar a las personas mandándoles cosas. Hay una frase de él que me quedó en la mente y la uso en escenarios muy diversos, este correo es el vivo ejemplo de eso.

La frase es: ” ‘No’ is a full sentence”, que siginifica que “no” es una oración completa y se refiere a que no deberíamos tener que explicar los motivos de una negativa. 

¿Por qué no quiero que me mandes algo? Se me ocurren mil motivos que en general no quiero expresarle a la persona que me ofrece enviarme algo porque probablemente lleve a una suerte de discusión, que ni idea por qué debería siquiera tener.

No, porque siempre tus empleados nunca tuvieron obra social incluso cuando el negocio iba bien; no porque te estás timbeando la guita que tenés en bonos y acciones para “ganarle a la inflación” y cruzando los dedos para que el gobierno te deposite a tiempo para pagar parte de los sueldos; no porque no me gusta el producto que hacés; no porque ya voy a recibir otra cosa esta semana y no quiero reventar las redes publicitando.

No y punto. Gracias igual por tenerme en cuenta. 

Pensá en quién

Diferenciá entre los clientes habitué del bar/restorán a los que les querés mostrar cuál es tu propuesta para la cuarentena, que querés que vuelvan a ser clientes y compren (y que en muchos casos tienen 574 seguidores, cuenta privada y fotos del cumpleaños de la nona en el feed); y las personas que quizás no iban mucho al bar o no iban en absoluto, pero que tienen un público en el que por algún motivo considerás que hay potenciales clientes.

Somos todos vagues

Si te digo que sí, que me copa jugar con vos a comunicar, pasame toda la data, toda junta, de una. No juguemos a repreguntar mucho.

  • ¿A dónde te sirve que vaya el link?
  • ¿Qué hashtag estás usando?
  • ¿Dónde se puede ver qué comprar?

Lo que sea que te gustaría que comunique, decímelo y decímelo todo de una. Gracias. 
 

Reglas de etiqueta para hacer regalos


Me las inventé yo y les puse “reglas”, pero son más bien consejos, a tener firmemente en cuenta para el escenario dos principalmente. El uno para mí es libre albedrío para quien recibe el regalo, es como mi regalo de cumpleaños, no hace falta que todo el mundo vea en stories la cortina de baño blanca que me regaló mi viejo; y el tres es un acuerdo laboral, que puede ser problemático si no es claro (ooootra película, esta de humor como para aflojar un poco). 

  1. Pensá -con una mano en el corazón- si a la otra persona podría incomodarle decirte que no. Si no estás segurx, entonces ya ahí tenés la respuesta.
  2. Si la persona te dice que prefiere que no le mandes nada, fin. No pedís explicaciones. Sólo sos amable. 
  3. La persona a la que vas a mandarle algo te va a dar la dirección de su casa, que es algo que uno quizás normalmente no haría, daría la dirección comercial o de la oficina, pero cuarentena. Los domicilios personales son data fuerte. No la divulgues por nada del mundo y entendé, que si sos una persona o emprendimiento desconocido, eso ya puede ser un motivo para no querer jugar a regalos con vos. 
  4. Sé honeste: decile a esa persona por qué la elegiste  y si lo que buscás es difusión, qué te serviría. Así, la otra persona puede decidir con libertad si quiere o no tu producto, y vos definís si te sirve invertir en esa persona. 
  5. Qué mandar: si tenés opciones de producto, está bueno que las ofrezcas, ayuda a que sea más “orgánico”, aunque no lo sea. Y que se sienta menos de prepo.
  6. Tenés que coordinar de antemano con la persona un día de entrega y una banda horaria de entrega. no podés caerle a la casa y tocar timbre, porque cada persona está en su derecho de gestionar su tiempo como le incumba y puede estar ocupada o desocupada sin ganas de bajar a recibir cosas, pero es tema suyo.
  7. El “perfe, el martes te mandamos un lomo con papas fritas” capaz no está tan bueno. Si mandás comida, sirve coordinar de antemano en conjunto qué día mandás. Así la persona te lo pide para el día en que le queda cómodo no cocinar y no cuando tiene perecederos para liquidar. En este caso, considerá que tenés que mandar suficiente para quienes habiten ese hogar.
  8. Podés sumar más recomendaciones contestando este mail y las recopilamos entre todes.


Regalos que estoy dispuesta a recibir y comunicar


Esto es de onda, una sección extra por si alguien que lee maneja contactos piolas:

  • Zapatillas Converse color negro (puede ser bordó o verde oscuro, jamás blancas) talle 36.5 europeo. Si pueden ser de las que tienen plantillas de lunarlon, mejor, porque ya después de los 30 ayudan.
  • Café de especialidad. Siempre.
  • Altamente improbable pero me tiro el lance: la pieza de la Aeropress donde uno pone el filtro de papel, que se me perdió en un confusísimo episodio semanas antes de que comience la cuarentena.
  • Dr. Martens clásicos, desconozco mi talle.
  • Artículos alimenticios copados: quesos, de los más sofisticados, porque para cremoso Castel ya voy yo al Mercado Norte. Aceite de oliva también puede ser.
  • Vinos que estén buenos. De preferencia que no sean dulces. No odio ninguna cepa, tengo preferencia por: tempranillo, syrah o viognier, pero soy una bebedora versátil.
  • Una budinera tipo de budín inglés teflonada de 26cm (¿Estará leyendo esto “Juana Tramontina?”).  Suelo hacer esta receta de pan de centeno de Martín Rosberg, así que en dos patadas meto @tramontinaoficial. Vos te estás preguntando si ya estoy entongada, pero no.
  • Una procesadora manual como la que mostró Romi Kid una vez que le regaló su abuela. Puede ser de cualquier color.
  • Cortina tipo roller semi translúcida color blanca: tengo todo para instalarla así que podría armar unas stories que se vean muy auténticas, porque además los tacos fisher son my kind of tacos (los al pastor también).
  • Libros, especialmente novelas. Transo fácil con librerías o con editoriales.
  •  Flores, de las que no alteran el estado de conciencia. Me encanta tener ramos de flores en mi casa. Para pensar: qué mala prensa le hizo el patriarcado a los ramos de flores.
  • Ropa deportiva en general, de preferencia que sea cómoda para hacer yoga. Acá también veo potencial para armar stories piolas.

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